La película, remake de 'Fama' de 1980 -que a su vez originó una famosa serie de televisión-, sigue a un dotado grupo de bailarines, cantantes, actores y artistas de diferentes disciplinas, a lo largo de cuatro años en la Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York, donde se les da a los estudiantes la oportunidad de vivir sus sueños y de perseguir la fama. Pero esa clase de fama que viene del talento, la dedicación y el trabajo duro. 'La fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor'. Esta es la frase con la que la dura profesora de baile encarnada por Debbie Allen recibía a sus alumnos en la escuela. En una atmósfera de increíble competitividad, plagada de inseguridades, los sueños de los estudiantes serán sometidas a duras pruebas. Mientras intentan alcanzar sus metas con duro trabajo tendrán que afrontar tumultuosas amistades y apasionados romances. Con el apoyo de sus amigos y compañeros artistas, descubrirán quién de entre todos ellos, tiene el talento necesario para alcanzar la fama. La película supone el debut en la dirección del coreógrafo y bailarín Kevin Tancharoen.
Stan Minton (Rob Schneider) es un egocéntrico timador de éxito que lo tiene todo: una preciosa mujer trofeo (Jennifer Morrison), una mansión en los suburbios, un lujoso deportivo y dinero de sobra. Pero el chanchullo inmobiliario más reciente de Stan sale mal. Es arrestado por fraude, juzgado y condenado a cumplir su sentencia en una prisión de máxima seguridad llena de asesinos, violadores y ladrones. Si quiere sobrevivir a su encarcelamiento, Stan deberá aprender rápidamente artes marciales antes de que se aplique su sentencia. Para ello, recurre a un sensei poco convencional, conocido simplemente como el Maestro (David Carradine), para un intenso curso condensado que le permita mantener a raya a los reclusos más sanguinarios de la prisión. Antes de poder siquiera pensar en sobrevivir en la cárcel y quizá incluso redimirse por el camino, Stan tendrá que sobrevivir al estrambótico e hilarante régimen de entrenamiento del Maestro, por no hablar de la incompetencia de su picapleitos (M. Emmet Walsh), las exigencias de su consentida mujer cabeza hueca y las consecuencias de su propia codicia y arrogancia. Cuando al fin acaba entre rejas, las cosas se complican todavía más. El diminuto Stan empieza sus peripecias carcelarias por convertirse en el preso más temido del patio, con resultados naturalmente desternillantes, y acaba por enfrentarse a un corrupto alcaide que anda preparando su propio chanchullo inmobiliario.