Valera, Viernes 25 de Abril de 2014
Crónica/ Rivalidad Entre liberales y conservadores
La violencia en Escuque a comienzos del siglo XX
*** Para esta época los dueños de las grandes haciendas del lugar eran en su mayoría hombres que de una u otra forma se habían ganado un rango político
24 de Agosto del 2009.
Agrupaciones políticas
Estos caudillos conformaban en sus haciendas grupos de trabajadores con cierta base social; dada la situación de violencia política los peones eran alistados a favor de los Baptista o de los Araujo, constituyéndose en agrupaciones políticas - sociales - militares al servicio de una determinada tendencia.
JUAN CARLOS BARRETO BALZA/ CRONISTA DEL MUNICIPIO ESCUQUE - La segunda mitad del siglo XIX transcurre, Páez, los Monagas, Guzmán Blanco y una larga lista de hombres, entre ellos civiles y militares gobiernan a Venezuela durante estos años. Los finales de este siglo son en realidad convulsionados, Cipriano Castro desde el Táchira comanda la "Revolución Liberal Restauradora", al lado de Castro Juan Vicente Gómez, quien más tarde lo sustituirá. La Revolución de estos andinos triunfa y en poco tiempo Castro toma el poder, es así como a partir de 1899 varios caudillos de los Andes se suceden en el gobierno a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

       En el estado Trujillo y al igual que en toda Venezuela, los liberales y conservadores encarnan las rivalidades por el control del poder político; el Dr. y Gral. Rafael González Pacheco fue el máximo jefe de los liberales, pero debido a su muerte fueron los Baptista quienes asumieron el dominio político, el Gral. Juan Bautista Araujo comanda la parcialidad conservadora, son pues los jefes de estas familias, los Baptista y los Araujo, quienes representan el linaje caudillesco en Trujillo, repercutiendo en todo el estado sus diatribas de carácter político y familiar.

       Escuque para esta época de rivalidades entre liberales y conservadores, o entre "lagartijos y ponchos" como también se les llamaba, era un pueblo con un gran potencial agrícola, productor importante de café y con una población aproximada de unos cinco o seis mil habitantes. Para esta época los dueños de las grandes haciendas del lugar eran en su mayoría hombres que de una u otra forma se habían ganado un rango político, luchando a favor de la causa a la cual pertenecían y con influencia también de la posición económica que ocuparan en su comunidad se les llamaba Coroneles o Generales.

       Estos caudillos conformaban en sus haciendas grupos de trabajadores con cierta base social; dada la situación de violencia política los peones eran alistados a favor de los Baptista o de los Araujo, constituyéndose en agrupaciones políticas - sociales - militares al servicio de una determinada tendencia.

       De esta forma comienzan a suscitarse enfrentamientos en el lugar. En el Caserío El Mamón, un grupo de hombres propietarios de las más importantes haciendas que por allí existían comandan una parcialidad adicta a los Baptista, son ellos el Gral. José María García Manzanilla, el Cnel. Ismael Valecillos y el Sr. Manuel Márquez Matheus, entre otros. En la población de Escuque donde también existe cierta parcialidad a favor de los Baptista, también tiene asiento la otra tendencia proclive a los Araujo comandada por el Gral. Blas Daboín y los Señores Felipe Santiago y Francisco Colménter e Ismael Ramírez.

       Cada una de estas parcialidades tenía su ideal el cual defendía a costa de lo que fuera, lo tenso de la situación fue agotando el aparente clima de tranquilidad que reinaba en Escuque, previamente, el 21 de abril de 1899 se producen los primeros acontecimientos sangrientos protagonizados precisamente por partidarios de los liberales y de los conservadores, la noche del día antes mencionado al conocido comerciante Gabriel Albornoz Alburgue (liberal) quien vivía en el Caserío el Colorado, mientras se desplazaba en su caballo por la calle Bolívar, le disparan certero balazo en la sien, esa noche muere también Don Juan Manzaneda (conservador) quien había salido en busca de sus hijos y en el tiroteo que se produjo a raíz de la muerte de Albornoz cae gravemente herido, dejando de existir unas horas después.

       En lo adelante se comienzan a orquestar las más peligrosas estrategias que desembocan con la muerte del Gral. José María García Manzanilla el 21 de septiembre de 1913. El General García es asesinado por la espalda, en el camino que conduce a la Macarena, cerca del puente sobre el río del mismo nombre en el sitio conocido como Las Guardiecitas: Es este el momento culminante de la violencia escuqueña, violencia que cobrará muchas vidas, enlutará hogares y traerá consecuencias nefastas para la ciudad de Escuque.

       Al ser enterados los partidarios de García de la muerte de su jefe, juran vengarlo y esa misma noche salen rumbo a Escuque dispuestos a consumar el respectivo ajuste de cuentas con los posibles responsables de la muerte del Gral.

       En una casa de juego, ubicada en la calle abajo, en el cruce de las calles Padre Juárez y Guzmán Blanco, hoy residencia de la familia Rivas Cols, se encontraban esa noche varios seguidores de los Araujo, entre ellos Felipe Santiago Colménter, Juan de Dios Valecillos y Francisco Colménter, allí llegan, penetran por el solar de la casa y en medio de la discusión y la balacera producidas caen muertos Felipe Colménter y Juan de Dios Valecillos.

       Sin embargo los hombres del Mamón presumían que quien en realidad había sido el autor intelectual del asesinato del Gral. García era el Gral. Blas Daboín, a quien comienzan a buscar desde aquella misma noche sangrienta del 21 de septiembre de 1913. La guerra a muerte entre ambos bandos escuqueños había estallado, apoderándose desde ese momento un clima de angustia y tensión de toda la población.

       Cuatro meses después, el 17 de enero de 1914, víspera de la festividad patronal del Niño Jesús, la cual para ese entonces era movible, es asesinado a disparos el Gral. Blas Daboín en el cruce entre las calles Bolívar y Miranda, consumando pues los hombres del Gral. García su venganza. Pero la sangrienta cadena de muertes no termina y el 19 de noviembre de 1916 es acribillado en una emboscada que le tendieran en el sitio de la Macarena el joven Cadete José María García Matheus, hijo del Gral. García.

       La muerte del joven García la atribuyen "los mamoneros" a los conservadores escuqueños y responsabilizan como autor del hecho a un señor de nombre Rodrigo Angulo, a quien asesinan en El Barquesí, sitio próximo a Escuque el 13 de febrero de 1917.

       Para el 23 de noviembre de 1916 circula en Escuque un manifiesto al cual denominaron "VOZ DE DUELO Y DE SANCIÓN", suscrito por más de cien firmas de los hombres más representativos de la comunidad y donde plasman su mensaje de angustia ante los acontecimientos ocurridos en los últimos años y en especial ante el recién asesinato de José María García (hijo).

       ."Justo es pues que lloremos su temprana muerte, su injusto sacrificio en aras de insanas pasiones cuantos nos preocupamos por la suerte de Escuque: cuantos execramos los hechos delictuosos, sean quienes fueren sus autores y sin distinción de bandos o parcialidades: cuantos deseamos, en fin con todo el fervor de nuestros corazones y con toda la rectitud de nuestras conciencias, que cese ya esa espantosa serie de crímenes y venganzas que han afligido a tantos honorables hogares, que mantienen la sociedad en perenne alarma e inquietante expectativa; y que son mengua y vilipendio del nativo nombre".

       "Depuremos nuestros corazones del negro virus del odio, que corroe y destruye todo sano sentimiento; que nubla y oscurece la razón; que degrada al hombre; y que no engendra sino la ruina de todo bien individual y colectivo. Y hagamos que reine de nuevo sobre el amado terruño, tan digno de mejor suerte, la próvida concordia".

       Toda esta interminable cadena de fatalidades, que produce para Escuque el derramamiento de sangre de muchos de sus hijos, el luto de los hogares y la zozobra de un pueblo acostumbrado a vivir en paz y tranquilidad, más aún estando todavía fresca la imagen de una época espléndida, por los años de 1907 a 1912 llamada por muchos La Época de Oro de Escuque", acarreó para esta ciudad funestas calamidades.

       El gobierno de entonces presidido por Juan Vicente Gómez, se ve en la obligación de actuar para ponerle coto a la terrible situación que ya había comenzado a esparcirse por todo el estado y el país, envía el Benemérito varios de sus hombres a El Mamón de Escuque a cumplir sus órdenes que no eran otras que ocupar las casas y propiedades del lugar, mandato al cual tienen que someterse los habitantes del caserío, los "chácharos" de Gómez acaban económicamente con El Mamón y los hombres con sus familias comienzan a desplazarse por diferentes sitios, quedando la comunidad casi desierta, terminando de esta forma la época más oscura que vivió la tierra escuqueña en el pasado siglo.

       Fuentes consultadas:

       -"Sobre el cauce de un pueblo". Autor: Arturo Cardozo. Fondo Editorial Arturo Cardozo. Trujillo 2001.

       - "Escuque entre la historia y la leyenda". Autor José Hernán Albornoz. Ediciones Reunión de Profesores, Caracas. 1994.

       - Revista "Raíces" Año 2, Núm. 2 y 3, Octubre 1975. Entrevista realizada a Don Teófilo Pérez, de la guerra de araujos y baptistas en Trujillo.


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