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Valera, Martes 9 de Febrero de 2010 Diario El Tiempo como tu pagina de inicio
Comunidad/ Cansada de tanto engaño
El pueblo chavista se alzó en Carache
Si los gobernantes no dejan esa cruel indiferencia y desprecio hacia las comunidades, ténganlo por seguro que vendrán otros "Carachazos"
Aquella Venezuela
Y como decía el presidente Carlos Soublette: "Es mejor que el pueblo se burle de su Presidente, a que el Presidente se burle de su pueblo". "Venezuela no se perderá porque un ciudadano se burle de un gobernante; se perderá porque un gobernante se burle de sus ciudadanos", con esto dio una lección, no sólo de su capacidad de entendimiento, de comprensión, de escuchar a los demás venezolanos, de estadista, sino de ser protagonista de ideas democráticas tan necesarias en aquella Venezuela que comenzaba a respirar aires de libertad.
ALFREDO MATHEUS - Sólo un burócrata disfrazado de "revolucionario", aterrorizado por el miedo que le produce la lucha social de las comunidades, es capaz de utilizar la represión policial para aplastar el justo reclamo de los vecinos de Loma de Bonilla, Mesa Arriba, las Adjuntas y Cahinco, quienes dijeron en una sola voz! basta! a las imposiciones de un Alcalde que ha sido incapaz de escuchar el clamor de los vecinos que se oponen a una obra que no llena sus expectativas, al contrario, traerá más dolores de cabeza de los que ya existen en dichos poblados.

       Buenos para nada

       Así son algunos de nuestros flamantes gobernantes. Es asombroso ver como en nombre de la revolución se quiere aterrorizar a un pueblo cansado de tanto engaño. Una comunidad que ve con impotencia como la inseguridad asesina inclementemente a los trujillanos, mientras sobran guardias nacionales y policías para arremeter contra hombres y mujeres que se atrevieron a poner en su sitio la incompetencia e ineficiencia de un alcalde que no ha sido capaz ni de limpiar la plaza Bolívar que la tiene en sus propias narices.

       

       Yo acuso

        A los disfrazados de luchadores sociales, un verdadero revolucionario jamás se atrevería a utilizar a la Guardia Nacional y Policía para caerle a palo limpio a indefensos parroquianos, vejar y atropellar de la forma más inhumana a niños, mujeres y hombres, agricultores caracheros que lo único que han hecho en esta vida es trabajar duro, lo que no pueden decir lo mismo tanto burócrata de turno. Desvergonzados es lo que son, quienes en nombre de la revolución humillan, agreden y pisotean los derechos humanos de gente tan digna y laboriosa.

       Lo sucedido en Carache es un grito de alerta, indica hasta dónde puede llegar la incapacidad de ciertos gobernantes al encontrarse con un pueblo dispuesto a jugarse hasta la vida en contra de la injusticia, la humillación y vulgar manipulación a que es sometido por parte de ineptos funcionarios quienes son incapaces de asumir responsabilidades, queriendo salvar su pellejo escudándose en la represión más atroz que nos recuerda los peores tiempos de la cuarta república, donde la lucha social era reprimida a sangre y fuego.

       A los caracheros no se les enfría el guarapo

       Los sucesos de Carache no es un hecho aislado, es el sentimiento de impotencia del pueblo trujillano que se siente más que engañado y utilizado por los politiqueros de ayer y de hoy, quienes en las alturas del poder se le "abren las agallas" para hacer cuanto negocio se les presente, lograr las mayores ganancias económicas y disfrutar las mieles del poder, sin atender las reales necesidades de quienes habitan en este pedazo de tierra venezolana...

       Son fariseos que no sirven a las comunidades, sino se sirven de ellas para obtener toda clase de prebendas personales, hacer fiesta con la caja fuerte del erario público, es el disfrute inmoral del poder.

        Que brutos son algunos Gobernantes.

       Piensan que el pueblo es pendejo, que se puede engañar todo el tiempo, señores; están caídos de la mata: El pueblo es sabio y paciente decía el cantautor Alí Primera, pero, cuando se alza exigiendo justicia y respeto, no mira para atrás y marcha hacia adelante para hacer valer sus derechos.

       Repudiando los sucesos de Carache, como luchador social desde hace 35 años en tierras trujillanas, traigo a colación un incidente que vivió el presidente Joaquín Crespo en la ciudad de Caracas, narrado por el historiador Ramón J. Velásquez:"Joaquín Crespo acostumbraba pasear todas las tardes por los senderos de la plaza Misericordia, llamada años más tarde parque Carabobo. Venía de su residencia "Santa Inés ".Cuando pasaba frente a la universidad; grupos de estudiantes le gritaban:" Adiós bembón, bembón, bembón". El presidente sonreía. Pero días después, a los gritos siguieron las piedras que rompieron los vidrios del carruaje presidencial. Joaquín Crespo ordenó a los edecanes que siguieran, sin darse por notificado del incidente.

        A su regreso a "Santa Inés", el gobernador de Caracas le participó que ya estaban presos todos los estudiantes autores de la agresión, y el ministro de instrucción pública le presentó un proyecto de decreto para clausurar la Universidad. El presidente Crespo guardó silencio, oyó las razones de sus ministros y al final respondió: "Yo tengo otra solución para este caso". Y ante la pregunta hecha al unisonó por todos los ministros:¿Cuál es presidente?, Crespo respondió: "No vuelvo a pasar por la Universidad". Y dejó sin efecto la detención de los estudiantes y no clausuró la universidad.

        Por ahora.

       Fue Carache, ayer fue Timotes. Si los gobernantes no dejan esa cruel indiferencia y desprecio hacia las comunidades, ténganlo por seguro que vendrán otros "Carachazos". Hay que gritar en mil voces que en Trujillo hay burócratas que no escuchan a nadie, los trujillanos son utilizados de la forma más vulgar solamente en tiempos de elecciones, luego, que se defienda cada quien como pueda.En el alma del trujillano se comienza a percibir que hay funcionarios del oficialismo que prácticamente no saben donde carajo están parados.

       Se han divorciado de tal manera del sentir popular, que, califican los sucesos de Carache como obra de la oposición, de guarimberos, de bandoleros y delincuentes infiltrados; ¡qué vaina! Por algo Dios no le dio cachos al burro. Ellos, burócratas de la ineficiencia, son los verdaderos contrarrevolucionarios, cómo se le puede llamar a quienes utilizan las fuerzas represivas para asfixiar con bombas lacrimógenas a niños, matar los animales de los agricultores, enseñarles el pene a las mujeres y amenazar con violarlas, eso es fascismo puro.

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