ALBERTO JORDÁN HERNÁNDEZ - En estos días hemos repetido la anécdota contada por Carlos Andrés Pérez (CAP) a la periodista y escritora Ana Mercedes Pérez, quien la transcribió en su libro La Verdad Inédita. Mientras marchaba el golpe contra el gobierno constitucional democrático del general Isaías Medina Angarita, que motorizaban los Mayores del Ejército en alianza con Acción Democrática (AD), en la Universidad Central de Venezuela se preparaba una manifestación contra la asonada. Quien lideraba la protesta era el dirigente juvenil del partido blanco, Octavio Lepage.
No se trataba de oposición a la conquista del Poder por su partido; es que Lepage, creía que la acción golpista era del general Eleazar López Contreras. CAP confesó que a puñetazos terminó desbaratando la manifestación de su compañero. A la fuerza, pues, impuso el acuerdo que condujo al triunfo de la alianza con los militares.
Estos, a la hora de lograr propósitos, no se pelean por la obtención de acuerdos. Constituyeron la agrupación macates (mayores, capitanes y tenientes) y descontentos por estar "postergados a servir de guardia pretoriana o de policías al servicio del Presidente de la República" (palabras de Marcos Pérez Jiménez) derrumbaron al general Medina Angarita.
Llegados a comacates (comandantes, mayores, capitanes y tenientes, entre ellos afectos y desafectos al gobierno constitucional) se unieron para proponer un acuerdo al Presidente Rómulo Gallegos, en la crisis política surgida en noviembre de 1948, a nueve meses de haber asumido el mando.
"Que Rómulo Betancourt - el gran estratega y organizador del partido AD, a quien se responsabilizaba del estado al que había llegado - saliera del país por tiempo indefinido; Que las milicias de AD fueran desarmadas; Que se reorganizara el gabinete, sustituyendo a los ministros militantes de AD por personas sin disciplina partidista".
El teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, ministro de la Defensa Nacional, y hombre de confianza del Presidente Gallegos, acusaba a AD de poseer "una milicia armada para imponer a los venezolanos, por medio de la violencia, un estado de cosas inspirado en intereses de facción"
Prácticamente hubo intenciones de cumplir las peticiones. Betancourt se mostró dispuesto a viajar al exterior y el 23 de ese mes de noviembre, el Gabinete Ejecutivo renunció en pleno.
El primer Presidente electo por el voto universal, directo y secreto en el siglo XX, fue derrotado el 24 de noviembre de 1948, hace 61 años.
Se produjo entonces lo que el historiador Germán Carrera Damas califica del "Segundo eclipse de La Larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia" (define eclipse como el predominio la tendencia militarista). El primero duró unos 80 años, hasta el 18 de octubre de 1945; y el tercero lo estamos padeciendo: se inició en diciembre de 1998. "Se ha caracterizado por la Regresión autocrática del Proyecto Nacional Democrático y su substitución por una agenda oculta centrada en la dictadura bautizada democracia revolucionaria".
Al mediodía del nefasto 24 de noviembre de 1948, el Presidente Gallegos fue detenido con algunos ministros en su residencia "Marisela", de la urbanización Palo Grande.
Una Junta Militar integradas por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud, quien la presidía; Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, tomó el Poder. Fue un golpe frío, pues no hubo violencia.