Valera, Miércoles 22 de Octubre de 2014
Aventura/ Rumores en los páramos
El momoy: misterio inescrutable de la mitología trujillana
Desde hace poco menos de un mes, fuertes rumores han invadido las tierras agrícolas de la entidad con la supuesta aparición y captura de uno de estos personajes que tanto atraen la imaginación de los pobladores, por lo que se desarrolló el trabajo de campo para escudriñar este misterio en tierras del municipio Urdaneta
12 de Abril del 2011.
La leyenda
Los Momoyes, Mamóes o Mumúes son unos duendes del folklore venezolano, habitantes de la zona andina desde tiempos precolombinos. Los Momoyes son descritos como pequeños hombrecitos de unos 40 cm de altura. Pueden estar vestidos a la manera india, adornando su cuerpo con plumas, hojas y flores, ayudándose a caminar con un bastón. También se los describe como ataviados por enormes sombreros y barba. Habitan las zonas de Mérida y Trujillo, especialmente sus lagunas y ríos. Se las describe como criaturas benignas, traviesas, y defensoras del medio ambiente. Por su carácter de duendes protectores de las sementeras, la agricultura y el medio ambiente en general, se cuentan anécdotas acerca de las airadas reacciones que los Momoyes pueden tener hacia aquellos visitantes de la selva que dejan sus desperdicios contaminantes en forma desaprensiva. Se cuenta que un Momoy devolvió, arrojándosela violentamente a su dueño, una lata de refresco que previamente éste había intentado hundir en una laguna. También se cuenta de un Momoy del Páramo de La Culata (Mérida) de personalidad muy violenta, y que azotaba con su bastón a los viajeros que acampaban en el lugar, especialmente si no eran cuidadosos con sus desperdicios. A los Momoyes les gusta hacer víctimas a los viajeros de sus bromas pesadas, las cuales generalmente no son más terribles que el esconderles o extraviarles alguno de sus enseres domésticos. Por lo demás, su presencia es percibida por todo tipo de actividades, como por ejemplo cantando, silbando, etc. De todos modos, si los viajeros no quieren ser molestados por los Momoyes, les bastaría con ignorarlos, actitud que no podrían soportar. Fuente: wikipedia.com
(CRIXMAR ROJAS) - Si hay algo que caracteriza a las montañas andinas, además de su belleza y verdor, es aquel aire de misterio que encierran entre sus hermosos paisajes y reservados habitantes. Ese misterio envolvió la aventura de buscar la posibilidad de encontrarse cara a cara con un muy comentado misterio de la mitología trujillana: el momoy.

       Desde hace poco menos de un mes, fuertes rumores han invadido las tierras agrícolas de la entidad con la supuesta aparición y captura de uno de estos personajes que tanto atraen la imaginación de los pobladores, por lo que se desarrolló el trabajo de campo para escudriñar este misterio en tierras del municipio Urdaneta.

       Los rumores hablaban de una aparición de este hombrecillo en un sector llamado La Picadora, un poco más allá de la población de Tuñame, donde de hecho se vio comportamientos extraños en sus pobladores ante la pregunta sobre este personaje. Al buscar información en una vivienda del sector, una pequeña niña, visiblemente aterrada, comentaba que su padre sí le había visto, luego de que se negara a tomar en cuenta las advertencias de su esposa, quien hasta el llanto le pidió que no fuera a verlo, "mi mamá lloró mucho, pero mi papá igual fue a verlo".

       Ante la negativa sobre la presencia del supuesto momoy nos acercamos hasta la escuela de Barro Negro, municipio Boconó, y allí entre sonrisas pícaras, las maestras trataron de convencernos de la falsedad de la versión hasta con argumentos interestelares: "Eso no existe, ¿no han visto los estudios de la NASA?, esa foto que está corriendo por ahí es de internet, es más, es un personaje de la película "La Guerra de las Galaxias"".

       Entre las risas pícaras y burlonas de los pobladores, regresamos a Tuñame, y ahí nos volvieron a dar la referencia de la vivienda de La Picadora. El dueño de una panadería comentó que su hijo sí lo había visto y que tenía una foto, el joven mostró la imagen en cuestión y es la misma que ha sido enviada por correo a varios destinatarios para sustentar la historia. Seguimos en las mismas. "Yo no lo vi, esa me la pasaron".

       Al volver la vivienda inicial, la puerta y ventanas que antes estaban abiertas estaban cerradas, y luego de varios toques e insistencias, abrió la puerta la madre de la niña, con cara de miedo, confirmó que sí había estado en esa casa, pero que fue entregado a un señor de origen colombiano, un tal Guillermo, a quien no se pudo ubicar.

       El cuento

       Total que los rumores que todos cuentan, detalles menos detalles más, es que el supuesto momoy llegó a La Picadora junto a sus cuatro hermanos, y al parecer al detenerse a orinar fue abandonado en el lugar por sus consanguíneos y fue atrapado por unos niños.

       Dijeron que al parecer el momoy habría contado que vivía junto a sus hermanos en la Laguna de la Teta de Niquitao, pero que lo trataban muy mal y que se alegraba de que lo abandonaran. Al parecer dijo que tiene 600 años de edad. Todos coincidían en la versión que podía comerse hasta cinco kilos de queso con arepas de harina de trigo, y que esta comida estaría pagada con contribuciones voluntarias de los mismos pobladores. Según contaron, el momoy pidió su libertad o de lo contrario acabaría con las poblaciones de Boconó, Niquitao, Tuñame y La Quebrada.

       "Yo sí lo vi"

       Amable Rondón, poblador de Tuñame, expuso que en efecto lo vio, y de cerca, "claro que sí, lo tenían en la prefectura, lo tenían preso para que se ponga serio. Eran dos pero uno se escapó, eso fue hace como 22 días, y ha estado lloviendo a cántaros (la leyenda al parecer establece días de lluvias torrenciales mientras un momoy esté atrapado), lo que sí le vi fue que tenía los zapatos y el cinturón de oro, pero al final se lo llevaron para Las Mesitas y parece que se lo entregaron al padre".

       Los niños consultados dijeron que son falsedades, que es un muñeco sacado de internet, que no existe. Al ser consultados, los habitantes mostraban varias reacciones: risa, confusión, incomodidad, incredulidad o total credulidad. El resultado fue que el viaje fue infructuoso y que sigue siendo una leyenda del colectivo agrícola trujillano.

       Conjeturas propias

       Durante el viaje se pensaron varias cosas. Tal vez la visión se trató de algún anciano de tamaño pequeño con una intoxicación etílica tal que deliraba y emitió tales afirmaciones, o simplemente se trató de rumores. Jugando con la imaginación, también pudimos conjeturar que tal vez se cansó de ser momoy y tomó la agricultura como medio de subsistencia, no se sabe hasta dónde llega la crisis económica del país, además con zapatos y cinturón de oro, tal vez lo hayan atracado y necesite trabajar para comprarse otros.


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