Valera, Miércoles 22 de Octubre de 2014
HISTORIA TRUJILLANA
El maestro José Luis Faure Sabaut
30 de Mayo del 2010.
BENIGNO CONTRERAS - La Escuela "Ricardo Labastidas" en el mes de septiembre del presente 2010 cumplirá 100 años de su fundación, 25 de los cuales estuvo bajo la dirección de este insigne maestro; quien se constituyó en su primer Director.

       José Luis Faure o don José de Valera, o "Jóvic", como cariñosamente se le trataba, había nacido en Francia, el 7 de diciembre de 1871, en la población de Lannilís de la región de la Bretaña francesa, por eso se decía que era Bretón. Hijo de José Luis Faure y Petra Sabaut realizó sus estudios en la población Poullaouen y en la de Huelgoat recibió el certificado de suficiencia, obteniendo más tarde el de Ciencias Exactas. Muy joven emigra y llega a Venezuela a los 20 años, pues pisa las tierras caraqueñas el 28 de octubre de 1891. Cuatro años después, en 1895, viene a tierras andinas radicándose en la población de Escuque, en donde, al poco tiempo, se casa con la escuqueña Adela Stormes Romero. En 1897, el entonces presidente del Gran Estado de Los Andes, del cual Trujillo era una Sección, el General Espíritu Santos Morales lo nombra Preceptor de la Escuela del Estado Nº 20, de Escuque. Comienza su laborioso y beneficioso trayecto pedagógico, pues entre los años de 1903 hasta 1910 actúa como maestro o preceptor de la Escuela Federal de Sabana Libre; luego viene a Valera para encargarse de la Subdirección del "Colegio Vargas", el 2 de mayo de 1910, hasta que se funda la Institución que se constituirá en su gran obra o su gran proyecto como Pedagogo fungiendo como Director de la misma, cargo que con orgullo, paciencia, sabiduría y sacrificio llevó adelante durante 25 años y varios meses: nos referimos a la fundación de la Escuela Estadal "Ricardo Labastidas" que nace el 16 de septiembre de 1910.

       Posesionado del cargo comienza con la implementación de métodos didácticos que rompían con los esquemas tradicionales de la mera memorización y para ello se vale de recursos modernos con los cuales dota a la "Ricardo Labastidas", convirtiendo a la Institución en un centro pionero de la nueva promoción escolar: "Hizo venir de Europa un material escolar que hizo de su establecimiento docente el mejor provisto de los medios de enseñanza de Venezuela; Museo escolar industrial; Compendium métrico completo, con series efectivas de pesos y medidas; Globos terrestres y colección de mapas; Cuadros murales para lecciones de cosas, ábacos, pizarrones, microscopios, hasta un Gimnasio completo para pórticos de 4 metros 50 centímetros de altura. Copioso material de dibujos, etc.", esto lo logró "antes de que el Dr. Felipe Guevara Rojas, en su carácter de Ministro de Instrucción Pública, lo instaurara en el país" (Cf. "El Anunciador", 1935, y "Anales de Valera" de Alberto La Riva Vale). Y para afincar su enseñanza escribió dos textos de matemáticas: "Nociones Elementales del Sistema Métrico decimal para los Grados 4º, 5º y 6º" y "Nociones de Geometría".

       Empero, hombre de inquietudes fue más allá e impulsó la cultura escolar a través de un periódico llamado "El Escolar", el cual salió el 1º de enero de 1912 y duró tres años, de tanta trascendencia que llegaba hasta Ecuador, Colombia, Honduras, Argentina, Chile, Perú, España, estableciendo con estos países intercambio de material de información didáctico y escolar. Adquirió renombre y tanto fue así que el mismo Ministro Guevara Rojas, dijo: "Lo que realiza el Sr. Faure en Trujillo, no sólo es raro, es único; pienso en una recompensa moral, justiciera para ese buen servidor de la enseñanza", pero, ello no fue posible por la muerte prematura del Ministro ("El Anunciador"). Sin embargo, su labor magisterial sirvió de credencial para que fuera nombrado también Presidente de la Delegación Nacional de Instrucción Primaria del Distrito, Director de la Escuela Nocturna para adultos que funcionaba en la misma "Ricardo Labastidas" y Comisario Municipal Escolar del Distrito.

       En esa tarea se desenvolvió con laudable actitud, dándole a Valera lo mejor de su desempeño, por eso, cuando desde el periódico "El Anunciador" se promovió una campaña con intención de ofrecerle a los niños valeranos un sitio para su goce infantil en 1935, la municipalidad dirigida por el Sr. Juan Antonio Viloria, atendiendo este llamado, decidió poner al frente de este proyecto al maestro Faure. Tal proyecto consistía en construir un parque infantil que estaría ubicado en aquella plaza conocida como la "Plaza Araujo", lo que para nosotros es hoy la Plaza "Sucre" llamada también Plaza "San Pedro". La comisión que él presidía, conjuntamente con Julio Arriaga, Justiniano Abreu, Isidro Aguilar, Teódulo Espinoza y Jorge Haack; dispuso de los alumnos de la "Ricardo Labastidas" para la jornada de siembra de árboles en la citada plaza. La comunidad contenta escribió, entonces: "En estos trabajos lucha con su entusiasmo de siempre, nuestro distinguido amigo el Sr. Profesor José Luis Faure,.y conocidas las prendas del Sr. Faure, su entusiasmo por toda iniciativa patriótica, y sobre todo su cariño por esta tierra hospitalaria y buena, no dudamos que en muy breve tendremos el anhelado placer de anunciar la conclusión de esta obra, que es un timbre de orgullo para Valera y para todos los buenos valeranos". Y el Parque Infantil que tanto necesitaba aquella pequeña Valera fue una realidad. La plaza, hoy "Sucre", fue así mitad plaza y mitad parque infantil, por varios años.

       Su apostolado pedagógico se mantuvo por mucho tiempo y aún siendo Director de la "Ricardo Labastidas", su labor se extendía hasta el Colegio "Santo Tomás de Aquino", colaborando con su director, Monseñor Miguel Antonio Mejías, e incluso se dedicaba a impartir clases a domicilio, además de los cargos administrativos que ostentaba, según señalamos. Por tan loable trabajo, en 1934, ya cercana la fecha donde cumpliría los 25 años al frente de la Escuela "Ricardo Labastidas", la comunidad agradecida, sus amigos y sus propios alumnos y ex alumnos, decidieron, por todo lo alto, celebrarle las "Bodas de plata" como el gran maestro de Valera.

       La promoción la estimula "El Anunciador" y se instala un Comité presidido por J.M. Rosales Aranguren y formado por los Drs. José Quintini M., R. Cifuentes Labastidas, Alfonso Mejías, Salvador Tálamo y Manuel de J. Chuecos. Su misión era la de organizar los eventos y recabar fondos para la ayuda económica del maestro, pues, como escribía desde Puerto Rico su ex alumno, Anselmo Escalona Salas: "Y él que invirtió desinteresadamente su pequeña base de fortuna en un material moderno de enseñanza., hoy ni siquiera cuenta con suficientes recursos para proveerse de una casa donde quede exento de arrendamiento. ¡Está muy pobre el maestro de la aulas primarias valeranas!". Sin embargo, los festejos anunciados tuvieron resonancia, incluso internacional, y el Concejo Municipal, inyectado de este entusiasmo colectivo decidió otorgarle el Título de Hijo Benemérito de la Ciudad de Valera, en sesión del 5 de mayo de 1935, siendo éste el quinto que se otorgaba después de Juan Ignacio Montilla, Santiago Fontiveros, Monseñor Miguel Antonio Mejías y la maestra Carmen Sánchez de Jelambi; distinción reconocida a nivel nacional pues el mismo Ejecutivo Nacional y el Ministerio de Instrucción Pública también determinaron otorgarle la Medalla de Honor de Instrucción Pública. El día 16 de Septiembre de 1935, entonces, Valera se viste de júbilo. Es el día de las "Bodas de Plata" del gran maestro. Un lúcido acto preparado por El Comité, los Colegios valeranos, el Concejo Municipal, alumnos y ex alumnos, por supuesto, la "Ricardo Labastidas" y la misma comunidad brindan de felicidad al maestro y se le entrega una medalla de oro que decía en su anverso: "La Municipalidad de Valera al Profesor José Luis Faure Sabaut", en cuyo fondo se estampa el escudo de esta ciudad, y en cuyo reverso se leerá "16 de septiembre de 1910, 16 de septiembre de 1935".

       En 1936, todavía percibiendo los efluvios de aquel acto de amor y cariño que le habían tributado, una enfermedad lo postra y muere el 7 de febrero. El pueblo es consternado y ondea aquellas palabras que, en su honor, escribieran en "El Anunciador": "¡Dichosos los pueblos que glorifican a sus maestros!". Acogiendo tan hermosa expresión, nosotros, sin embargo, la revertimos y agregamos: ¡Dichosos los maestros que son glorificados por sus pueblos!.

       NOTA: las fotos muestran al maestro con sus alumnos de la "Ricardo Labastidas" en compañía de dos maestras, 1935; y la otra a los alumnos de 1918. Se consultó al periódico "El Anunciador" y la obra de Alberto La Riva Vale: "Anales de Valera".


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