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María
Isabel Arenas.- El doctor Cristobal Mendoza es considerado
como el primer Presidente de la República de Venezuela.
No es precisamente un Presidente que corresponde a la
concepción individual del mando supremo del país,
tal como llegó a entenderse en etapas posteriores
de nuestra historia. En la organización político-administrativa
que el Congreso de 1811 dio a la República, el
Poder Ejecutivo no era ejercido por una sola persona,
investida de los altos poderes de regir los destinos del
país. El Poder Ejecutivo era una institución
integrada por tres miembros que se turnaban en la presidencia
por cortísimos períodos. Al establecerse
el Triunvirato, correspondió al doctor Mendoza
actuar el primero como Presidente.
Cristobal Hurtado de Mendoza nació en la ciudad
de Trujillo el 23 de Junio de 1772, perteneció
a una ilustre familia y recibió su primera educación
bajo la dirección de su padre y del Superior del
Convento de Franciscanos, Fray Antonio de Pereira.
A los 16 años fue enviado a Caracas, para estudiar
en el Seminario Tridentino. En 1794 obtuvo el título
de Licenciado y Maestro de Leyes, luego pasó a
Santo Domingo y después de fuertes estudios obtuvo
el título de Abogado en Derecho Civil. Regresó
a Venezuela para ocupar importantes cargos administrativos.
Tenía ya 29 años cuando ocupó el
cargo que le permitió ostentar en nuestra historia
la primacía de los mandatarios venezolanos.
Con motivo de los sucesos del 19 de Abril de 1810, Mendoza,
quien ocupaba los cargos de Síndico Procurador
de los Naturales, fue electo por uninaminidad como Secretario
de la Junta que representaría a la provincia de
Barinas ante el movimiento emancipador de la capital.
En 1911 el Congreso lo designó miembro del Triunvirato
Ejecutivo.
Después de la derrota de la Primera República,
se embarcó hacia la Nueva Granada en donde fijó
su residencia. En 1813 Bolívar le escribió
con las siguientes palabras: Venga Usted sin demora: venga.
la patria lo necesita. Yo iré por delante conquistando
y usted me seguirá organizando; porque usted es
el hombre de la organización, como yo el de la
conquista".
A su regreso fue designado Gobernador de la provincia
de Mérida. Luego el 27 de Julio, Bolívar
lo nombró Gobernador Político de Caracas.
En 1814 se perdió la Segunda República y
Mendoza de nuevo se asiló en tierras extrañas,
esta vez en Las Antillas, en donde padeció una
serie de calamidades.
Desde allí, a través del Correo del Orinoco,
escribió fuertes frases políticas en favor
de la independencia. En 1821 regresó a Caracas
y fue designado Ministro de las Cortes de Justicia en
el Distrito Norte de Venezuela.
En 1826 fue nombrado Intendente del Departamento de Venezuela.
Al año siguiente Bolívar le pidió
que representara a Venezuela en la Convención de
Ocaña; pero Mendoza se negó debido a que
padecía una grave enfermedad.
Cristobal Mendoza no sólo se destaca por su consecuente
lealtad a los principios republicanos e independentistas,
también ofrece peculiar relieve su inquebrantable
fe en las ideas y proyectos del Libertador. En todo momento
mostró su adhesión a la unión de
los pueblos de la América Hispana para defender
sus conquistas, tal como se delinean en los escritos del
Libertador. En Venezuela, contra el poderoso influjo de
José Antonio Páez, el doctor Cristobal Mendoza
permanece al lado de los ideales continentales de Bolívar.
No convalida, como otros próceres, los manejos
de Páez y su grupo en pro del separatismo y rechaza
en todo momento los ataques en contra la autoridad del
libertador. Su conducta como hombre público, como
magistrado, como ciudadano y como profesional no ofrece
fallas ni debilidades. En los últimos días
de su existencia, le dirige una carta al Libertador que
decía lo siguiente: "La gravedad del mal que
padezco me ha familiarizado de tal modo con la idea de
que voy a morir que no puedo concluir esta carta sin expresar
a usted el temor de ser la última, y sin hacerle
mis súplicas por la inmensa y desgraciada familia
que dejo. Su único patrimonio es el recuerdo de
los débiles servicios que he hecho a la República
y de la amistad con que usted me ha favorecido".
Cristobal Mendoza muere en la ciudad de Caracas el 8 de
Febrero de 1829 y dos años después de esa
confesión el Libertador fallece igualmente pobre
y decepcionado, pero dejando un inmenso patrimonio de
ideas, de gloria y de iniciativas cuya vigencia continúa
proyectándose hacia el futuro de todos los pueblos
latinoamericanos.
(Información obtenida de los libros: "Gente
de Venezuela", Tomo II, del autor Jorge Maldonado
Parrilli; y "Venezolanos Ilustres", escrito
por Luisa Parra).
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