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El
General Cruz Carrillo, nacido en la ciudad de Trujillo
el 3 de mayo de 1788, es considerado por los historiadores
de su región nativa como el primer prócer
militar trujillano en razón de sus múltiples
méritos y de los señalados servicios que
prestara a la patria durante la guerra de la independencia,
y consolidada la República, como primer mandatario
de las Provincias de Barinas y Trujillo.
Hijo de don Andrés Antonio Carrillo y de doña
Josefa Gómez Terán, la infancia y adolescencia
de Cruz Carrillo transcurren en su ciudad nativa. Allí
obtuvo sus primeros conocimientos y ayudó a su
padre en la atención de sus heredades ubicadas
en la márgenes del Río Mocoy. En 1810, cuando
la Provincia de Trujillo decide incorporarse al movimiento
emancipista y constituye una Junta de Gobierno autónoma,
fundamentando su decisión en que constituía
una gran peligro continuar bajo la dependencia de los
gobernantes enviados desde España, por cuanto este
país, invadido por las tropas napoleónicas,
se hallaba contaminado de las costumbres licenciosas,
de las ideas heréticas que minaban las bases de
nuestra formación religiosa y propagaban las más
abominables prácticas contrarias a la moral y a
la decencia. Cruz Carrillo se alistó en las milicias
autonomistas y alcanzó prontamente el grado de
subteniente. Al perderse la Primera República en
1812, el joven oficial, prisionero de las autoridades
españolas fue remitido al Zulia, de donde regresó
poco tiempo después a su ciudad natal. Allí
se encontraba en 1813 cuando Bolívar llegó
a Trujillo, donde firmó el famoso decreto de Guerra
a Muerte. Cruz Carrillo se enrola una vez más en
la huestes emancipistas y continúa bajo el mando
del Libertador participando en los principales combates
de la Campaña Admirble que restableció el
régimen republicano. En estas gloriosas jornadas
Cruz Carrillo obtiene el grado de Capitán
En los aciagos días de 1814, cuando Boves insurge
de la sabana ilímite con su torrentoso tropel de
llaneros indómitos, el Capitán Cruz Carrillo
actúa bajo el mando del General Rafael Urdaneta
en la ciudad de Valencia. Perdida una vez más la
República, el joven patriota trujillano emprende
bajo la conducción de Urdaneta la retirada hacia
occidente destinada a salvar de la destrucción
las más valiosas y disciplinadas divisiones del
Ejército Patriota. En esa retirada que algunos
historiadores han comparado con la de Jenofonte a través
de las áridas planicies del Asia Menor, se distingue
otro joven militar trujillano, Andrés Linares,
quien sería fusilado por el General Pablo Morillo
a raíz de la ocupación de Cundinamarca por
el ejército español.
Dominados los territorios de Venezuela y Nueva Granada
por los españoles, Cruz Carrillo con algunos grupos
irreducibles se interna en las regiones selváticas
del Casanare. Luego cuando José Antonio Páez
reagrupa los llaneros dispersos después de la muerte
de Boves, reaparece Cruz Carrillo al lado del incomparable
caudillo que ha logrado el prodigio de atraer a los valientes
habitantes de la llanura a la sombra de la bandera tricolor.
Participa Cruz Carrillo en los famosos combates de Mata
de la Miel, El Yagual, Achaguas y Mucuritas. Entonces
ostenta ya el grado de Teniente Coronel. Páez en
su relato sobre el combate de Mucuritas habla del insólio
arrojo "del bravo Comandante Cruz Carrillo".
En 1818, Cruz Carrillo opera bajo las órdenes directas
del Libertador en la campaña de los Llanos y toma
parte en todas las acciones efectuadas en Cojedes, Ortiz
San Fernando y El Sombrero. En 1819 realiza Cruz Carrillo,
bajo el mando del Libertador, la gloriosa campaña
que atraviesa Los Andes, por el inhóspito Páramo
de Pisba y llega a los valles de la Nueva Granada, donde
se producen las gloriosas aciones de Pantano de Vargas
y Boyacá que deciden el avance del Ejército
Libertador hasta la ocupación de Bogotá.
En esta memorable campaña Cruz Carrillo alcanza
el grado de Coronel.
En 1820 Cruz Carrillo se encuentra de nuevo en su tierra
nativa; organiza contingentes militares para las futuras
campañas y ejerce el cargo de Gobernador de las
áreas liberadas de su provicia. Ocurren entonces
los primeros contactos entre patriotas y realistas y se
firman los tratados de Armisticio y Regularización
de la guerra. Bolívar y Morillo se encuentran en
la vecina población de Santana, se abrazan e intercambian
frases de efusiva cordialidad. De este modo Trujillo viene
a ser "cuna y sepulcro de la Guerra a Muerte",
según el hermoso aserto del poeta Eladio Alvarez
de Lugo.
En 1826, el Libertador lo distingue con el grado de General
de Brigada y lo pone al frente de una División
en cargada de mantener la paz en las regiones limítrofes
de Cundinamarca y Venezuela. En 1830 es electo diputado
al Congreso Admirable en el cual se congregan las más
relevantes personaliddes de la República Grancolombiana.
Frustrados los grandes ideales del Libertador, el General
Cruz Carrillo se retira a la vida privada. En 1832 asume
el cargo de Gobernador de la Provincia de Trujillo, bajo
la presidencia del General Carlos Soublette. En su administración
funda escuelas, abre caminos, construye puentes, impulsa
la actividad económica de su pueblo, estimula el
desarrollo cultural y administra los dineros públicos
con la más extremosa pulcritud.
Murió el año 1863, en su residencia trujillana,
la vieja casona de la Guerra a Muerte y de los Tratados
de Armisticio y humanización de la tremenda lucha,
rodeado del afecto de los jóvenes que solían
visitarlo, para oírle contar los episodios de su
vida, gloriosa, en medio de la honda veneración
de todos sus conterráneos.(Información
obtenida del libro "Gente de Venezuela", Tomo
II, del autor Jorge Maldonado Parrilli.)
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