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Vanesa
Andara.- Los
viajeros y turistas que recorren los municipios y aldeas
del estado Trujillo, se admiran frecuentemente de los
bellos rincones que ofrece este territorio andino pleno
de recuerdos de otras épocas, cargados de encantos
y sobre todo de la buena voluntad, dedicación y
profesionalismo de su gente, como es el caso de la muy
recordada Eloísa Fonseca, que nació en la
Ciudad Portátil, en el año de 1838, quien
andando el tiempo llegaría a ser una de las más
inspiradas educadoras de la región, en el siglo
XIX.
Fueron sus padres Doña Irene Fonseca Suárez
y Don Francisco Martínez, que con mucho amor y
gallardía enseñaron desde muy temprana edad
a Eloísa, valores morales, éticos y religiosos
que sirvieron de sólidas bases para la formación
profesional de esta ilustre trujillana.
Eloísa Fonseca desde muy joven se dedicó
a la enseñanza, ya que ésta fue su ideal
y el eje central de toda su vida. Formó y educó
jóvenes no sólo de Trujillo, sino también
de Valera, Boconó, Betijoque y Maracaibo. Sus alumnos
se destacaron en caligrafía y bordados, también
dio clases de música y guitarra.
Fueron muchos los niños y adolescentes que tuvieron
el honor de recibir clases de tan destacada profesora
trujillana, durante el ejercicio de su profesión.
Eloísa Fonseca entre 1863 -1895, fue Directora
del Colegio Nacional de Niñas de la Ciudad de Trujillo.
En el año de 1883, con 45 años de edad,
el Gobierno Nacional le confiere la medalla de "Honor
a la Educación Pública" y para 1895
dirige un colegio privado en la rama de Instrucción
Superior y Especial.
En el año de 1874 cuando fue clausurado el convento
"Regina Angelorum", ubicado en la ciudad de
Trujillo, la madre superiora le envió a la señorita
Eloísa Fonseca, una mesa de caoba y varios candelabros
de plata, con la condición de que fueran guardados
hasta que ellas regresaran, de no ser así pedía
que le fueran enviados 20 pesos a un convento en Santo
Tomás.
Esta mesa anteriormente había sido utilizada por
el Libertador Simón Bolívar, para redactar
sus famosas cartas, proclamas y decretos realizados durante
su permanencia en el estado Trujillo.
Al retirarse Eloísa Fonseca de sus funciones docentes,
dejando atrás hermosos años de experiencia
y aquellas satisfacciones que le producía cada
vez que un niño aprendía sus primeras letras
o escribía sus primeras lecciones y más
aun cuando algunos de sus alumnos se destacaba marcando
con sus hazañas la historia del estado Trujillo,
debido a que el maestro de aquellos tiempos, era una figura
fundamental para cualquier niño, contribuía
con la formación del muchacho aumentando su capacidad,
manejo de pensamientos abstractos en cuanto a la comprensión
de su entorno, de la sociedad y sus orígenes, se
llevó la mesa a su casa, pasando posteriormente
a manos de sus familiares por testamento y hoy en día
se encuentra ubicada en la Casa de la Historia, en Trujillo,
donde se puede admirar.
Entre sus familiares ilustres figura el doctor Amílcar
Fonseca, sobrino y alumno, que con sus pasos y obras enalteció
el nombre del estado Trujillo.
La señorita Eloísa Fonseca, mujer íntegra,
profesional, muere en Trujillo el 9 de mayo de 1913, a
la una de la tarde cuando contaba con 75 años de
edad, de los cuales 45 dedicó a la enseñanza.
Después de la muerte de Eloísa Fonseca,
"Maestra de maestros", el gobierno de la época
honró su memoria dándole su nombre a la
Escuela Primaria creada en Valera el 19 de septiembre
de 1916. Su nombre y obras, pertenecen a la historia y
es luz que se derrama cada día sobre el sentir
venezolano. Hoy las nuevas generaciones de trujillanos
tenemos el ineludible deber de reconocer en Eloísa
Fonseca, el ejemplo, su interés por la educación
y sobre todo su amor y dedicación a los niños.
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Información
tomada del Acervo Histórico.
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