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Nuestra
región cordillerana de Trujillo ha tenido la particularidad
de producir para la Historia de Venezuela guerreros letrados.
De uno de ellos, realmente representativo de este tipo
de prohombres -el general de División Francisco
Vásquez- acaba de entregarnos un interesante ensayo
biográfico Carlos Briceño Vásquez,
uno de los descendientes del caudillo. Lectura grata y
útil sobremanera porque pinta con indudable acierto
no sólo la figura procera del General Vásquez,
sino todo un estado social. Pasan por estas páginas
evocadoras perfiles humanos distintos, moviéndose
dentro de una realidad política saturada de cuantos
heroísmos, virtudes domésticas y calamidades
trajera una época de la Historia Grande, cuyos
hechos fundamentales conocemos desde los bancos escolares,
palpita otra no menos ejemplar por el carácter
democrático que, en el fondo, la anima y fortalece.
Muy mozo aún, Francisco Vásquez, hijo del
acaudalado propietario, el maestro José Manuel
Briceño, hombre versado en filosofía y teología,
"prefirió renunciar al medio conservador en
que discurría su vida, para luchar al lado de los
liberales, en pos de remozar los cimientos vetustos de
la patria". Esto indica que el joven trujillano era
un revolucionario. Se vivían los tiempos de la
Guerra Federal que sacudió al país, cambiando
tantas cosas, y abriendo -a sangre y fuego- nuevas perspectivas
a la República.
Francisco Vásquez luchó como los buenos
al lado de jefes que había alcanzado fama por su
valentía y espíritu militar: Juan Crisóstomo
Falcón, el incomparable Ezequiel Zamora, Antonio
Guzmán Blanco, José González, alias
Zaraza, Miguel Gil, Escolástico González,
León Colina, Rafael Márquez, Manuel Ezequiel
Bruzual, entre otros. Combatió en Siquisique y
en todos los encuentros que siguieron a la victoria federal
de Santa Inés, como El Bostero y Curbatí;
en La Marisma, Nutrias, Las Piedras, El Volcán,
y en los sitios de Barinas, Guanare y San Carlos, y en
Coplé. En una palabra: fue un soldado de primera
fila dentro de las huestes donde todos llevaban el valor
hasta el sacrificio. Esta conducta lo condujo a la cima
de la carrera militar, porque conquistó en el transcurso
de aquellos años de constante pelea, el grado de
General de División.
Terminado el conflcito bélico de los Cinco Años,
el General Vásquez formó en las filas del
guzmancismo. Fue leal amigo del ilustre Americano y defendió
la política progresiva que éste desenvolvió
en el curso de sus mandatos, aunque jamás se le
vio formando parte de quienes se acercaban a Guzmán
con miras personales y no como sinceros colaboradores
de la tarea administrativa, transformadora, que aquel
se había impuesto. En 1870-1874 el general trujillano
se hizo notar por su coraje y aciertos, y estuvo a punto
de perder la vida a causa de las graves heridas que recibiera,
intrépido y osado, frente al enemigo.
El régimen correspondió a los merecimientos
del General Vásquez otorgándole las más
altas condecoraciones.
Podemos juzgar la trayectoria del General Francisco Vásquez
como paladín del liberalismo histórico,
por estas líneas suyas de un relieve documental
definitivo: "Mi fe de liberal de tradición
es muy honrosa, mis antecedentes de enemigo de usurpaciones
violentas y arbitraria, y, sobre todo, mis ideas acerca
de todos los acontecimientos acaecidos en el país
desde la legendaria lucha de los cinco años, en
la cual combatí con energía, enfermo y herido,
al lado de valientes como León Colina, hasta los
días presentes, me ha colocado en invariable puesto,
y hoy ya en edad avanzada, perdido el vigor material de
los primeros años, pero no el de mi alma, me anima
como nunca el espíritu civilizador, nobilísimo,
grandioso y progresivo del Partido Liberal. A él
estoy dispuesto a sacrificar mi vida, porque yo no claudico
jamás, ni cambio de norte en mi marcha política,
a pesar de los obstáculos que encuentro en el camino".
Queda con este inestimable documento trazada la línea
de conducta del General Vásquez y visto su temple
de repúblico que quería para su país
todas las ventajas del progreso físico y espiritual
que ha traído la edad moderna. Fue tres veces Presidente
del Estado Trujillo, diputado al Congreso Nacional, y
ejerció otros cargos superiores en la Administración
Pública. Cooperó con don Juan Bautista Carrillo
Guerra en su obra educativa, de tanta trascendencia para
nuestro Estado, dice en su ensayo Carlos Briceño
Vásquez. Actitud que le mereció, dicho sea
de paso, la Medalla de Honor de Instrucción Pública
que recibió de manos del propio Presidente Guzmán
Blanco el 7 de mayo de 1877. "Mencionaremos igualmente,
acota el mismo Briceño, el aporte del General Vásquez
al desarrollo económico de la región andina.
Particularmente promovió la construcción
de la vía férrea Motatán-Sabana de
Mendoza que prestó invalorables servicios a la
comunidad durante largos años".
Aunque no es posible, dentro de las limitaciones de esta
nota, enumerar la totalidad de los servicios de orden
diverso que el General Vásquez prestó a
Trujillo, a los Andes y al país, sí cabe
añadir que, letrado al fin, escribió infatigablemente
en la prensa. Fue, en suma, y cabalmente hombre de armas
y hombre de letras. Y fue un civilizador siempre dispuesto
y alerta.
El General Francisco Vásquez murió el 27
de marzo de 1908 en su hacienda de Bujay. Batallador honesto
y austero, no dejó bienes materiales cuantiosos.
Pero sí el ejemplo de una vida limpia, fecunda
en energía creadora, como lo atestiguan los papeles
de su archivo.
(Información
obtenida del libro "Gente de Venezuela", Tomo
II, del autor Jorge Maldonado Parrilli.)
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