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Humberto
González Albano, nacido el 19 de diciembre de 1913
en la vieja capital trujillana, a partir de su graduación
se mantuvo fiel a aquella hermosa tradición filantrópica
y en ella afianzó el cálido afecto que siempre
le profesaron sus conterráneos sin distinción
de rangos sociales ni creencias políticias, religiosas
o filosóficas.
Cuando Humberto González Albano nació, el
hogar de sus padres se hallaba ubicado en una modestísima
casita en la Calle Arriba (Municipio Chiquinquirá)
de la capital trujillana.
Humberto, es serio desde muy niño, habla poco,
pero cumple con diligencias las tareas que se le encomienden
y muestra interés en aprender. Su primera maestra
es Paz Martínez Quevedo, directora de la Escuela
Unitaria del Calvario; Humberto con su hermano Gonzalo
pasan a estudiar el tercero y cuarto grado en la Escuela
Guzmán Blanco, bajo la regencia de don Tobías
Valera Martínez, y los dos últimos grados
de la educación primaria los cursan en la Escuela
Federal "Cristóbal Mendoza" bajo la dirección
de don Andrés Lomelli Rosario.
En 1933, Humberto González Albano ingresa al Colegio
Federal de Trujillo para efectuar los estudios de bachillerato.
En 1937, Humberto González termina su curso de
educación media para optar el grado de Bachiller
en Filosofía y Letras.
Humberto González Albano escoge la medicina como
carrera y viaja a Caracas para inscribirse en la Universidad
Central de Venezuela.
En la capital de la República, la vida del joven
estudiante se desenvuelve entre la vieja pensión
familiar, la Universidad, el Hospital y alguna que otra
algarada callejera que promueve la FEV, "la Federación
de las alarmas por democracia en peligro", como entonces
dijera en bello poema Hétor Guillermo Villalobos.
Cuando cursa ya el tercer año de medicina, Humberto
González Albano se ve precisado por motivos económicos
posiblemente, ya que su familia es de precarios recursos,
a trasladarse a Mérida, donde la vida es mucho
más barata y próxima al hogar trujillano.
Allí, con el entusiasmo y el mismo ánimo
revolucionario, prosigue sus estudios médicos.
En 1945, el 23 de julio, Humberto González Albano
opta el título de Doctor en Ciencias Médicas
de la Universidad de Los Andes y casi de inmediato regresa
a Trujillo para iniciar un largo y efectuoso ejercicio
que tiene todas las características del apostolado.
Su currículum registra los siguientes desempeños
profesionales: Médico Rural en Pampán, Pampanito,
Flor de Patria, Monay, La Plazuela, Santa Ana, Bolivia,
Las Virtudes, Siquisay, San Jacinto, Llano Grande, El
Riecito; breve servicio en la Compañía Petrolera
Shell de Venezuela en el Zulia, Médico del Consejo
Venezolano del Niño, en Trujillo, Médico
de la Cárcel de Trujillo, Médico de la Policía
de Trujillo, Médico en Medicina General (hombres
y mujeres) y de consulta externa en el hospital José
Gregorio Hernández, de Trujillo, fundador de la
Cruz Roja Venezolana -seccional Trujillo- y Presidente
de la misma durante varios años; Vicepresidente
segundo de la Cruz Roja Venezolana y Vocal de la Cruz
Roja Internacional. Finalmente jubilado, se consagra al
ejercicio en su consultorio particular ubicado en la Calle
Independencia de su ciudad nativa. Allí, día
a día, concurren gentes de todo el estado para
recibir su asistencia. Sus honorarios están tasados
en Bs. 10 por consulta y cuando el costo de la vida se
hace muy alto y su jubilación no basta para el
sostenimiento del hogar, la eleva, mal de su agrado, a
Bs. 20 hasta que los quebrantos de salud, a principio
de 1988, le impiden continuar trabajando.
La actividad profesional durante 33 años es intensísima,
sin pausa ni regreso; estudioso y de extraordinaria sensiblidad
social, se gana la confianza de una inmensa masa de pacientes
de todos los niveles sociales por su experiencia, acierto
en los tratamientos y singular ojo clínico que
le permite percibir con prontitud las características
de las dolencias, resultando sus diagnósticos casi
siempre corroborados por exámenes más detenidos,
análisis clínicos y radiografías.
Pero Humberto González Albano en su trayectoria
existencial no es sólo un apóstol de la
medicina: es además, un activo luchador por los
principios democráticos y por los derechos humanos,
un dinámico animador cultural, un incansable propulsor
del deporte y un ubicuo trabajador en toda las áreas
de la actividad social. Esa extraordinaria vocación
de servicio lo llevan a participar en las jornadas culturales
del Ateneo de Trujillo, como dirigente y asesor permanente,
a promover la fundación de equipos deportivos y
alcanzar mediante tesoneros empeños, dotaciones,
canchas y campos para que la juventud trujillana encauce
sus energías e inclinaciones por los sanos derroteros,
incompatibles para que su vieja ciudad llegue a contar
con el magnífico Cuartel de Bomberos, de que hoy
puede enorgullecerse. El pueblo trujillano le consagra
en vida un significativo homenaje: el de distinguir con
su nombre el principal estadio de la capital del estado.
El día 9 de mayo de 1988, después de una
dolorosa enfermedad, bajo cuyo agobio mantuvo toda su
entereza de ánimo y su optimismo, falleció
el Dr. Humberto González Albano. Todas las Instituciones
Públicas y Privadas de la región, Gobierno,
Iglesia, Concejo Municipal, Planteles Educacionales, Centro
de Historia, Ateneo de Trujillo, Colegios Profesionales,
Asociaciones de Vecinos, Organizaciones Deportivas, Gremios,
Sindicatos, etc., se congregaron en una conmovida manifestación
para acompañarlo a su morada final.
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