|
Juan
Bautista Araujo, nació un día del año
de 1835. Su padre es el Coronel Juan Baptista, veterano
de la Guerra de Independencia. Aunque nacido al margen
del matrimonio, el Prócer Baptista reconoció
al pequeño Juan e igual que a la prole legítima,
le dio amparo y condujo sus primeros pasos con paternal
afecto.
Juan Bautista Araujo crece con su medio-hermano José
Manuel y Trinidad Baptista escuchando los relatos del
padre sobre combates y escaramuzas, bajo la conducción
de Simón Bolívar, de Rafael Urdaneta, de
José Antonio Páez y de Cruz Carrillo.
El Coronel Juan Baptista se hace acompañar de su
hijo Juan Bautista, quien ha cumplido 13 años y
no ha querido aceptar el apellido que el padre le ofrecía
mediante el reconocimiento, conservando el de su madre,
pero obedeciendo y venerando al padre, del cual ha recibido
gustoso enseñanzas y propensión a la carrera
militar. Veinte años después, cuando a finales
de 1859, el General Ezequiel Zamora derrota las tropas
conservadoras y avanza hacia Guanare, el joven Capitán
Araujo, al frente de un destacamento que colecta ganado
para las tropas del Gobierno, acantonadas en la ciudad
portugueseña, enfrenta las avanzadas federales
y realiza prodigios de valor, al defenderse y evitar que
el rebaño difícilmente reunido en la sabana,
caiga en manos de los soldados de Zamora, quien al observar
el coraje del joven oficial conservador, exclama con notoria
admiración: "¡Qué palo de hombre
es ese muchacho!".
En febero de 1870, Juan Bautista Araujo va a combatir
la invasión guzmancista y participa en la acción
de Guama, donde las tropas gubernamentales son derrotadas
por la vanguardia guzmancista comandada por el General
Matías Salazar. Este al reparar en la resistencia
que uno de los destacamentos vencidos opone en su retirada
y apreciar el altivo porte y el denuedo del joven oficial
que lo dirige comenta: "¡Da lástima
tener que matar a un hombre como ese...!". Ese oficial
es el ya aguerrido hijo de Juan Baptista. Las tropas de
Juan Bautista Araujo, asediadas por los guzmancistas que
constituyen una fuerza brumadoramente superior en recuros
bélicos, se defienden con hábiles maniobras
de marchas y contramarchas; Araujo dispone una emboscada
contra el adversario en las cecanías de Mucuche.
El General Víctor de Jesús González
alias El Tuerto, cae herido y atrapado bajo la bestia
que cabalga, la cual resulta muerta, se desbandan los
cuatrocietnos gubernamentales mandados por él,
y éste al ver que Juan Bautista Araujo se acerca
para hacerlo prisionero le grita enfurecido: -Mira, Juan,
calvo del carajo, tené en cuenta que si yo te hubiera
cogido, ya te habría matado.
En 1871, Juan Bautista Araujo, es árbitro de los
destinos de su tierra nativa con la colaboración
de sus hermanos, José Manuel y Trinidad Baptista,
de su primo Federico Araujo y de un brillante contingente
de oficiales, vástagos de las familias conservadoras
de la región. El 25 de noviembre del 71 las tropas
de Pulgar atacan la ciudad de Trujillo, principal reducto
del general Araujo. Después de un combate sangriento
en que zulianos y trujillanos se acometieron con denuedo
rayano en la ferocidad, ante la superioridad numérica
y de armamentos de la gente de Pulgar, Juan Bautista Araujo
decide retirarse, consciente de la imposiblidad de triunfar
ante tan poderoso enemigo. Las tropas liberales le persiguen
y acosan sin tregua, pero él, combinando la serenidad
y el valor con las más sorprendentes estratagema,
logra ponerse a salvo por los ásperos caminos montañeses,
alcanza el territorio de Barinas y finalmente pasa la
frontera colombiana, instalándose con sus seguidores
como exilado en una residencia próxima a la ciudad
de Cúcuta.
Para 1880, el General Juan Bautista Araujo atraído
por Guzmán, es designado Presidente del Gran Estado
Los Andes, integrado por las secciones Táchira,
Mérida y Trujillo. El Presidente Guzmán
Blanco además recomienda al Congreso Nacional el
ascenso de Araujo como General en Jefe de los Ejércitos
de Venezuela. Durante los 18 años siguientes el
nombre del General Juan Bautista Araujo será el
centro de los principales acontecimientos de la región
andina. Las vinculaciones del General Araujo con el partido
liberal guzmancista se relajan y él vuelve a ser
el máximo e indiscutido jefe de los conservadores
en Los Andes.
El General Araujo, quien cuenta con una numerosa prole
que va a constituir los relevos de su actuación
política y militar -Pedro Araujo, Eliseo Araujo,
Manuel Salvador Araujo, Juancito Araujo-, se retira de
la vida pública para dedicarse a cultivar sus tierras
de Jajó y Tuñame. Su bravura en los combates
le ha deparado el popular epíteto de León
de la Cordillera, y su sencillez y probidad le han consagrado
entre las gentes cultas como el Cincinato de Los Andes
venezolanos.
En febrero de 1888, después de una penosa enfermedad,
el General Juan Bautista Araujo muere rodeado de sus hijos,
impartiéndoles consejos y conminándolos
al buen proceder y a la prudencia en sus futuras acciones
de hombres públicos. Al conocerse su deceso, el
Presidente del Gran Estado Los Andes, General Espíritu
Santo Morales, su adversario liberal, dicta un decreto
en el que exalta los grandes méritos del extinto
y dispone duelo público en todo el territorio andino,
en honor al eximio General en Jefe de los Ejércitos
de la República.
(Información
obtenida del libro "Gente de Venezuela", Tomo
II, del autor Jorge Maldonado Parrilli.)
|