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Nació
el Dr. Numa Quevedo en la ciudad de Trujillo a principios
de siglo y allí realizó sus estudios de
primaria y de bachillerato. Su padre, el Dr. Inocente
Quevedo, después de brilante actuación en
la política regional, en la cual llegó a
ejercer la primera magistratura, se trasladó a
Caracas con su familia para servir altos cargos judiciales.
Siguiendo las huellas de su progenitor, el Dr. Numa Quevedo
cursó los estudios de Derecho en la Universidad
Central de Venezuela y una vez obtenido los títulos
de abogado y doctor en Ciencias Políticas fue designado
Secretario de la Corte Federal y de Casación.
Como su padre, además de la vocación de
jurista, mostró el Dr. Numa Quevedo constante inclinación
al cultivo de la literatura. Así, desde muy joven,
a la vez que cumplía con disciplinado empeño
sus deberes en el estudio y en ejercicio de las labores
que le fueron encomendadas, solía publicar en diarios
y revistas interesantes ensayos literarios y hermosas
páginas plenas de lirismo y poesía.
En 1936, el Dr. Numa Quevedo participó desde la
prensa en los acalorados debates que suscitó el
nuevo clima que bajo la presidencia del General Eleazar
Lopez Contreras se respiraba en el país. En sus
escritos no hizo galas de novedades ideológicas
ni acudió a la diatriba como recurso polémico.
Empleó en todo momento un tono mesurado y expuso
sus ideas con elevación de estilo sin hacer concesiones
al desbordamiento verbal tan en boga.
Designado representante al Congreso Nacional por su estado
nativo, el Dr. Numa Quevedo comenzó a distinguirse
como un elocuente orador y un hábil político
capaz de abordar con sensatez y propiedad los más
diversos temas que en aquella época eran materia
obligada de discusión en las Cámaras Legislativas.
Aunque aparentemente fogoso en sus disertaciones, éstas
se caracterizaron siempre por su contenido reflexivo y
su propósito orientador dentro de las condiciones
socio-políticas todavía precarias y poco
propicias para el debate esclarecedor. El Dr. Numa Quevedo,
dada su seriedad y diligencia dentro del parlamento, llegó
a ocupar el alto sitial de Presidente de la Cámara
de Diputados.
En 1941, al ser electo Presidente de la República,
el General Isaías Medina Angarita, fue llamado
el Dr. Numa Quevedo a desempeñar el cargo de Ministro
de Trabajo y Comunicaciones, Posteriormente pasó
a ejercer la Presidencia el Estado Trujillo y ahí
permaneció hasta el fnal de la gestión del
Presidente Medina Angarita.
En el estad Trujillo se recuerda aún con simpatía
y afecto la administración regional del Dr. Numa
Quevedo. Tanto que cuando se habla de gobiernos genuinamente
democráticos y progresistas se le cita como modelo
inolvidable, al lado de la efectuada por el Dr. Mario
Briceño Perozo, a raiz el 23 de enero de 1958.
Con el Dr. Numa Quevedo se adelantó en el estado
Trujillo una política respetuosa de las libertades
públicas, una acción eficaz en pro de la
cultura regional y una constante disposición a
satisfacer las múltiples necesidades que confrontaban
las comunidades trujillanas. Era aquella época
de escasez y privaciones impuestas por la segunda guerra
mundial en pleno desarrollo. Sin embargo, el Dr. Numa
Quevedo supo adelantar un gobierno prudente y democrático
que satisfizo a plenitud las aspiraciones del pueblo trujillano.
Con la caída del General Medina, el Dr. Numa Quevedo
se retiró al ejercicio de su profesión y
a sus labores de escritor preocupado por los problemas
del país, los cuales abordaba siempre con noble
y ponderado estilo. No obstante el empeño que algunos
pusieron en encontrar elementos de juicio que pudieran
mancillarlo, el Dr. Numa Quevedo salió airoso de
todas las investigaciones y pudo dejar muy bien puesto
su nombre de funcionario al servicio de la colectividad
venezolana.
En 1958, después de las jornadas de enero, en las
cuales participó activamente, e Dr. Numa Quevedo
durante la Presidencia del Contralmirante Wolfgang Larrazábal
es nuevamente llamado a ocupar puestos de relevancia en
la Administración Pública. Su gestión
como Ministro de Relaciones Interiores contribuyó
grandemente a posiblitar la implantación definitiva
del régmen democrático en el país.
En posteriores períodos constitucionales, el Dr.
Numa Quevedo sirvió al país como Embajador
en la vecina República de Colombia y se mantuvo
siempre atento y preocupado por el desenvolvimiento del
país dentro de las estructuras institucionales
vigentes.
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