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María
Isabel Arenas.- Pedro
Emilio Carrillo Rodríguez nace en Pampán,
estado Trujillo, el 26 de marzo de 1910, hijo de Pedro
José Carrillo Márquez y Virginia Rodríguez
García. A través de su padre le vino sangre
del General Cruz Carrillo y Juan Bautista Carrillo Guerra,
importantes personajes de la historia trujillana y venezolana
en general.
Pedro Emilio pasa casi todos los años de su infancia
y adolescencia en la ciudad de Trujillo, donde es bautizado
en la Iglesia Matriz Nuestra Señora de la Paz,
mejor conocida como la Catedral.
Realizó sus estudios de Primaria en Trujillo, Humocaro
Bajo y Barquisimeto, donde maestros vocacionales dejaron
en él buena huella, hasta que en el Colegio Federal
de Varones de Trujillo, por el que hizo tanto el abuelo
Carrillo Guerra, obtiene el grado de bachiller en Filosofía
en el año 1927, conferido por la Universidad Central
de Venezuela, como lo obligaba la Ley para aquel entonces.
Terminado el bachillerato se va a Caracas para continuar
sus estudios de Medicina en la Universidad Central, la
cual comenzaba a alborotarse cansada del gobierno del
dictador Juan Vicente Gómez. Todavía con
lana de provincia, Pedro Emilio será sorprendido
espectador de los sucesos estudiantiles del año
28, que le darían vuelta a la historia venezolana.
En la Facultad de Medicina tuvo la influencia dinamizadora
de Pablo Acosta Ortiz y Luis Razetti, médicos formados
en Francia, imbuídos de un desbordante afán
renovador que revitalizó los claustros con entusiamo
científico.
En 1934, Pedro Emilio Carrillo sale de Caracas con su
título de Doctor en Ciencias Médicas, que
recibió como integrante de la promoción
Vicente Peña. Es así como, posteriormente,
comienza su ejercicio de médico en la ciudad de
Trujillo, en el viejo Hospital Reverend, que había
cambiado de nombre tres veces: Hospital de la Chiquinquirá,
Hospital San Juan de Dios y Hospital Reverend, para finalmente
conservar el de José Gregorio Hernández,
tal como se le conoce en nuestros días.
En aquel sitio lo recibieron con los brazos abiertos hombres
modestos, lleno de bondad y humanismo, como: el Dr. Estanislao
Núñez Carrillo y su padrino Rafael Pérez
Rueda.
En 1937 se va a los Estados Unidos e ingresa en el Hospital
JohnHopking, de Baltimore, como cursante de Cirugía
Especial. Allí permaneció dos años,
se casó con Grace Collins y con ella procreó
tres hijos: Ricardo Antonio (abogado), Miguel Emilio (cirujano),
y Pedro Emilio (diplomático). Al regresar trabajó
de médico en la Shell Petroleum Company, Lagunillas,
en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.
El matrimonio con Grace no funcionó: distintas
culturas, dos muy distintos temperamentos, dificultades
de idioma y nostalgia, terminaron poniéndolos de
espalda. Pero los hijos del matrimonio compartieron la
formación entre ambos padres, en ambos países
y en ambas culturas.
En 1942 Pedro Emilio Carrillo ya estaba residenciado en
Valera, trabajando en el Hospital Nuestra Señora
de la Paz, al cual le dedicaría gran parte de su
vida y obra, por eso es bien merecido el homenaje que
se le realiza años después colocándole
su nombre. En la actualidad este centro de asistencia
médica se denomina Hospital Pedro Emilio Carrillo,
conocido también como el Hospital Central de Valera.
Lo primero que hace cuando llega a este humilde hospital
es recoger su historia y las experiencias allí
vividas, manifestando que: "Conociendo el pasado
cobraremos más afecto y obtendremos un mejor conocimiento
del presente que vivimos"; luego analiza los escazos
recursos y posibilidades de la institución. Para
sensibilizar al colectivo y lograr la recolección
de fondos para levantar al Hospital, exalta con justicia
las figuras de quienes desde 1904 hicieron posible la
construcción, dotación y sostenimiento del
mismo, y así como este médico, vuelca todo
el ímpetu de su personalidad para impulsar la obra
hospitalaria en Valera.
En el año 1955 funda junto a su compañero
José Gil Manrique el Banco de Sangre de Valera,
además en 1945 forma parte de la primera Junta
Directiva del Colegio de Médicos del Estado Trujillo,
y la preside entre 1953 y 1955.
El 25 de mayo de 1957, Pedro Emilio Carrillo se casa con
Carmen Torea Pillado, española de Vigo, una de
las primeras enfermeras graduadas que tuvo el Hospital
Nuestra Señora de la Paz, quien siempre fue su
gran apoyo. Con ella tuvo cinco hijos: Carmen Virginia
(licenciada en Letras con maestría), Manuel Antonio
( administrador de empresas), María del Rosario
(profesora de baile español), Guadalupe (Licenciada
en Letras) y José María (ingeniero electrónico).
Ese mismo año, Pedro Emilio interviene fugazmente
en la política local, más por prestigio
profesional que por interés personal, y acepta
la presidencia del Concejo de Valera. De esa breve actuación
quedó para la ciudad el Parque de los Ilustres,
que por los incidentes de la caída del régimen
perezjimenista no pudo ser inaugurado en esos momentos.
La estatua de cuerpo entero de Monseñor Miguel
Antonio Mejía que fue colocada en el parque el
18 de enero de 1958, y por decreto que él mismo
firmó, el 8 de diciembre de 1957, Valera tiene
nuevamente escudo, el cual fue diseñado por él
y pintado por J. Corrales Díaz, pintor español,
residente de paso en Valera.
En 1965 preside el VIII Congreso Venezolano de Cirugía,
cuyo tema central fue el bocio en Venezuela, donde presentó
junto a varios colaboradores un excelente trabajo que
abarcaba el problema, mereciendo el Premio Guillermo Morales.
Este trabajo y el de otros investigadores lograron que
el Presidente Raúl Leoni decretara el 21 de noviembre
de 1966 la yodación de la sal en el país.
Además de ésto, Pedro Emilio Carrillo fue
quien por primera vez en el estado Trujillo realizó
las siguientes intervenciones quirúrgicas: cesárea
abdominal clásica (1944), gastrectomía total
(1960), duodenectomía (1962), esofagogastrectomía
(1963) y lobectomía pulmonar (1963), también
fue el iniciador en la región de la era de la cirugías
biliares y de tiroides en 1942, y fue fundador del Centro
Clínico María Edelmira Araujo, al cual también
le dedicó gran parte de su vida.
Es mucho lo que se puede decir de este gran médico,
que se destacó y se ganó el afecto de muchos
por su sencillez, su interés por lo social y su
calidad profesional.
En 1980 le fue diagnósticada una leucemia que combatió
hasta sus últimos días, con la misma fuerza
que luchó por las buenas causas. Pedro Emilio Carrillo
muere el 14 de diciembre de 1994, sin embargo su huella
aún sigue presente en todos aquellos que tuvieron
la oportunidad de conocerlo y compartir con él.
(Información
obtenida del libro "Tiempo y Espacio de Pedro Emilio
Carrillo", escrito por Raúl Díaz Castañeda).
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