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Vanesa
Andara.- Mario Briceño Iragorry nos presenta al
Bachiller Pompeyo A. Oliva, como un hombre modesto, sencillo,
siempre en mangas de camisa, con los anteojos sobre la
punta de la modesta nariz, de rostro que evocaba nuestro
ancestro mongólico, mirando hacia el suelo, como
si algo se hubiera perdido, Don Pompeyo dividía
el tiempo entre el taller, el escritorio y el mostrador
de la pequeña librería, siendo en extremo
bondadoso, parecía amargo a la frialdad de la sonrisa.
Ese personaje singular nació en San Lázaro,
hizo los estudios de bachillerato en el Colegio Nacional
de Primavera Categoría de Trujillo, y a fines del
siglo pasado llegó a Valera donde fijó su
residencia.
Culto, educado, servicial, amable, desde su llegada se
conquistó la estimación general y desde
entonces ocupó en esta sociedad el lugar que le
correspondía por sus merecimientos personales y
el brillo de su inteligencia.
Pompeyo Oliva estableció un negocio mixto de librería
y taller de tipografía denominado "Centro
Industrial". En él se conseguía toda
clase de libros de texto, obras de carácter científico
o literario, papelería y útiles de oficina,
y el taller adquirió fama por la nitidez y el buen
gusto con que se ejecutaban los trabajos. En ese taller
imprimió "El Correo de Valera", periódico
ilustrado, la revista literaria "Cosmos", fundada
el 01 de septiembre de 1904; el semanario del "Centro
Industrial" fundado el 01 de septiembre de 1907 que
circuló hasta mayo de 1912.
En 1917 funda "La Cordillera" y "Propaganda",
en 1926 "Semanario", en 1928 "Nueva Era",
publicaciones que en 33 años de labores periodísticas
fundó y dirigió y a través de la
cuales realizó labor de cultura ampliamente provechosa
para esta colectividad, ya que su pluma la puso siempre
al servicio de todos, ideal levantado y generoso.
Don Pompeyo que era el tratamiento que le daban sus amigos,
consideró siempre a la juventud como la depositaria
de su fe en el porvenir de la patria, y por eso comprensivo,
a los jóvenes, de manera paternal daba oportunas
indicaciones y sanos consejos.
El reseñado fue útil en extremo, figuró
en asociaciones de carácter cívico y benéficas,
actuó como edil en varias ocasiones, ejerció
la subdirección del recordado Colegio Vargas, hizo
el trazado de la antigua Plaza Bolívar, levantó
los planos del Hospital "N. S. de la Paz" y
el edificio del colegio "Santo Tomás de Aquino"
y es el autor del Escudo del estado Trujillo.
Fueron muchas las actividades desplegadas por este honorable
periodista, en 1902 fue presidente del Concejo Municipal
de Valera, el nombre de Pompeyo Oliva, se halla unido
de manera vigorosa a la vida de esa progresista región,
sencillo y humilde, fue un trabajador incansable en la
obra de sumar a la Ciudad de las Siete Colinas al movimiento
cultural de la patria.
Una larga y modesta enfermedad lo llevó a la tumba
el 8 de marzo de 1933 y al año siguiente con motivo
del primer aniversario de su fallecimiento, el periódico
local "El Anunciador", que circulaba para entonces,
en conmovida ofrenda le dedicó una edición
especial, y en la semblanza que él trazara, entre
otros conceptos dijo lo siguiente: "Fue un valerano
decidido, leal. En este clima no supo de lo circunstancial
ni de lo relativo. Era íntegro, con desinterés
puso a contribuciones todas sus fuerzas para lograr el
adelanto material e intelectual de esta tierra que mucho
amó y le es deudora de señalados beneficios,
pues, en la prensa, en la cátedra, como edil o
como ciudadano, confortaba con la palabra al espíritu
público cuando la situación se empeñaba
con tonalidades sombrías, se esforzaba por intensificar
la instrucción, a objeto de estimular y elevar
el nivel espiritual; dejaba oír su voz censuradora,
condenatoria, cuando advertía en los impartidores
de justicia la aplicación de la leyes con criterio
abusivo; y cuando veía al pueblo ofendido en su
ética, tocaba los resortes íntimos de su
sensibilidad hasta hacerla vibrar de ira".
Pompeyo A. Oliva, fue uno de los hombres más útiles,
más probos que esta colectividad haya contado en
su seno. Pasó por la vida sin hacer daño
a nadie, conjugó bien los verbos servir, orientar,
modelar, sembrar.
Información
suministrada del libro "Anales de Valera", de
La Riva Vale Alberto.
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