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María
Isabel Arenas.- Antonio
Ramón Morello Cañizales nace en Cuicas,
municipio Carache, fruto del amor de sus padres Francisco
Morello (italiano) y Josefina Cañizales (procedente
de Cuicas). De este hermoso matrimonio nacieron doce hijos,
siendo Antonio Ramón el menor de todos.
En su juventud Antonio Ramón Morello ayudaba siempre
en los quehaceres de la iglesia y fue así como
poco a poco comenzó a tomarle cariño a la
vida religiosa, realizando el seminario menor en Mérida,
propuesto por el Presbítero Pedro J. Juárez,
párroco de Cuicas.
Posteriormente, pasa a estudiar Filosofía en la
ciudad de Caracas y de allí partió a Santiago
de Chile para realizar sus estudios en Teología.
Recibió las órdenes menores -como se les
decía en ese tiempo,primero como Diácono
y el 15 de Agosto de 1956 como Sacerdote, ambas en la
Catedral de Mérida, en un acto que estuvo a cargo
de Monseñor Acacio Chacón, que era el arzobispo
de Mérida para esa fecha.
Después de ordenado a Ramón Morello lo envian
a trabajar en el Colegio Monseñor Jauregui, donde
acompaña al padre José Ignacio Olivares
en las labores que exigía para ese entonces la
institución, al mismo tiempo que ayudaba en la
Iglesia del Carmen.
De Boconó pasa a Mérida nuevamente donde
se está un tiempo cuidando la parroquia denominada
La Parroquia y posteriormente regresa a Trujillo en el
año 1961, donde tiene un peregrinaje que comienza
con una breve estadía en el municipio Carache,
luego Sabana de Mendoza donde permanece dos años,
y posteriormente lo mandan a Escuque donde estuvo algo
más de un año.
Después de este pasar por diferentes localidades
de nuestra geografía regional, a Antonio Ramón
Morello lo envían a la ciudad de Trujillo, donde
ha permanecido 39 años hasta nuestros días.
Actualmente este trujillano tiene 48 años de ordenado
como sacerdote y los trabajos que ha desarrollado han
sido principalmente los relacionados con la vida parroquial,
su valor es la constancia y la dedicación, el amor,
con el que ha desempeñado siempre las labores relacionadas
con la iglesia.
"En la vida parroquial uno se siente como padre,
porque predicas, aconsejas, corriges, es una labor de
siembra en la gente, donde a veces puedes ver la cosecha
de esa siembra y otras veces no", expresó
Antonio Ramón Morello.
Prácticamente toda la vida sacerdotal de este hombre
ejemplar ha transcurrido en Trujillo, al cual le ha dedicado
su vida con verdadera vocación social, pues apenas
8 años estuvo afuera de su Estado natal.
En el archivo de Trujillo trabaja desde el año
1965, encargándose de ordenar y resguardar todos
los papeles, registros desde el año 1600, tales
como: partidas de bautismo, defunción, actas de
confirmación, matrimonio y también los libros
de cofradía y de historia.
Cabe destacar que en el archivo se resguardan documentos
valiosos, como la partida de bautizo de Cristobal Mendoza,
Monseñor Jauregui, José Gregorio Hernández,
Antonio Nicolás Briceño, entre muchos otros.
Desde que está en ese puesto Morello se ha convertido
en un amante de la historia, "Me encanta organizar
libros y papeles viejos, porque siento que estoy preparando
la historia del futuro", señaló recientemente.
Cuándo se le pregunta cuál es, a su juicio,
la mayor necesidad que observa actualmente en los cristianos,
Morello contesta: "como decía Pablo VI, la
gente a dejado dormir su fe, entonces, como la dejan dormir
y no la alimentan, fácilmente pueden perderla".
Para él el origen de todo esto está en la
familia, "poco a poco se han ido perdiendo los valores
humanos, los sociales, los religiosos y morales también,
a raíz del cambio que ha habido en el mundo, donde
el materialismo se ha metido de tal manera que hemos olvidado
la parte espiritual, que es fundamental".
En este sentido, el trabajo que viene realizando la iglesia
es intensivo, a través de la catequesis que lleva
varios grados y la evangelización en ciudades,
campos, calles,... y donde sea que pueda llevarse la palabra
de Dios.
Morello insiste en que la labor más importante
es la de formar, pero él se refiere a la formación
integral del hombre, "porque podemos tener mucha
gente profesional, inteligente, pero lo espiritual es
la base de todo".
Entre las obras más importantes de Antonio Morello
destacan su gran vocación de servicio, su humildad
y el arduo trabajo de formación que ha venido llevando
a cabo a lo largo de su vida, digna de ejemplo, tanto
en las instituciones educativas, preparando a los niños
para las primeras comuniones, a los jóvenes para
las confirmaciones, matrimonios, a través de las
misas y cuidando los documentos de los archivos, información
histórica valiosa que él bien sabe resguardar.
Como muchos hombres valiosos en nuestro Estado, su historia
a veces es poco conocida, por eso este reconocimiento
hoy, porque obrar rectamente, siempre, tarde o temprano,
tiene su recompensa.
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