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María
Isabel Arenas.- Boconó
es una de las poblaciones más hermosas con las
que cuenta Trujillo y es allí, en un hogar modesto,
donde nace el 19 de julio de 1935 Ramón Vicente
Hernández Peña, el actual Obispo de Trujillo.
Este hombre sencillo, de hablar pausado, tuvo en sus primeros
años de edad el infortunio de perder a sus padres,
el boconés Pedro Pablo Hernández (antes
de que él naciera) y la mendocina Adriana Peña
(dos años después). Una tía materna
se hizo cargo de Ramón Vicente y en lo posible
aminoró aquella irreparable pérdida.
De su pueblo natal, fue adquiriendo los modos de ser,
el hablar, las costumbres y entre esas la profunda fe
católica que se respiraba en el hogar. Quienes
lo cuidaban siempre lo llevaban al templo para asisitr
a la misa y así fue poco a poco creciendo con ese
sentido de iglesia.
Ramón Vicente Hernández Peña estudió
en una escuelita privada que drigía la Srta. Isabel
Sandoval, una excelente maestra, culta y con excelentes
modales, de la época. Posteriormente, pasó
por la escuela Salvano Velazco, donde cursó el
segundo y tercer grado; luego fue enviado por Mons. Camargo,
el párroco de Boconó en el año 1946,
al seminario de la Grita, Estado Táchira, como
aspirante a sacerdote de la congregación que dirigía
dicho seminario, y allí estudió el cuarto
grado. Regresa a Boconó cuando empieza el quinto
y sexto grado, pero ya Mons.Camargo había sido
nombrado Obispo Auxiliar de Calabozo y estaba a cargo
de la parroquia el Padre Nicolás María Espinoza,
un sacerdote de muchas iniciativas, jóven, dinámico,
poeta, intelectual, en fin, con numerosas virtudes, que
notó en Ramón Vicente Hernández Peña
las cualidades aptas para ingresar al sacerdocio, y así
es que lo envía, en el año1949, al Seminario
Menor de Caracas, que tenía el nombre del Arzobispo
Juan Bautista Castro, para estudiar el bachillerato. Siempre
fue un estudiante brillante, su timidez provinciana nunca
llegó a opacar sus dotes de inteligencia y fervor.
Tan notorias fueron sus cualidades que le facilitaron
los recursos para completar sus estudios teológicos
y canónicos en la Universidad de lovaina (Bélgica)
-donde se ordena de sacerdote el 2 de octubre de 1960-
y en la Universidad Gregoriana de Roma.
De regreso de Europa, en el año 62, el Pbro. Vicente
Ramón Hernández Peña se consagró
al ejercicio de su misión apostólica con
perseverancia ejemplar. Se desempeñó como
docente y director del Seminario para adultos de Caracas,
sirvió en Guarenas donde trabajó en "La
Ciudad de los Muchachos" ayudando a niños
de la calle y alcanzó luego la dignidad episcopal
como Auxiliar del Arzobispo de Caracas, Cardenal José
Alí Lebrún.
En el año 1976 es enviado a Trujillo como Obispo
coadyudante de Mons. José León Rojas, que
tenía quebrantos de salud y pidió al Papa
que se le diese otro coadjunto, porque el que tenía
antes, que es hoy el Cardenal Rosario Castillo Lara, fue
llamado a Roma para cumplir las tareas que el Papa le
asignó posteriormente, que por cierto, fueron brillantemente
desempeñadas por él.
Mons. Hernández Peña acompaña a Mons.
José León Rojas Chaparro durante 6 años,
hasta que éste último lamentablemente fallece
y el 11 de junio de 1982 es nombrado Obispo Titular de
la Diócesis de Trujillo, labor que ejerce con responsabilidad
y la sencillez que lo caracteriza, hasta la actualidad.
La grey católica de su tierra nativa lo ha acogido
con júbilo y lo secunda en su edificante labor.
El por su parte, señala: "Para mí ha
sido una gracia volver a vivir en Trujillo, porque habiendo
estado durante 27 años fuera (la mayor parte del
tiempo en Caracas), Trujillo era como un regreso a la
patria, ya que ésta ha sido mi cuna, mi casa, y
quiero que sea mi tumba, la morada definitiva", expresó
recientemente en la entrevista que le realizaramos con
motivo de este suplemento especial aniversario.
Estamos seguros de que Mons. Ramón Vicente Hernández
Peña seguirá cumpliendo a cabalidad el camino
que Dios le asignó, contando con la debida colaboración
de quienes le acompañan tanto dentro como fuera
de la Iglesia.
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