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Regidos
por Saturno, los nativos de este signo se caracterizan por
un frío desapego, que les confiere una gran capacidad
para evaluar racionalmente la realidad.
Son poco emotivos en general y siempre están a la
defensiva. Están animados por una profunda ambición,
que los capacita para realizar sus objetivos incluso a largo
plazo.
Dotados de gran capacidad de concentración, indiferentes
a los éxitos de brillo fugaz, tienden a controlar
con fría racionalidad cualquier situación
y a dominar sus emociones con tal de alcanzar las metas
que se fijaron.
Si alcanzan el éxito, se tratará seguramente
de un éxito estable y duradero, ya que ha sido logrado
poco a poco, con lucidez y mucho esfuerzo.
Los obstáculos son un estímulo. Para ellos
todo es conquista, incluso a costa de grandes sacrificios
y renuncias.
Es un ser frío, lento, paciente, perseverante, estable,
pesimista, y melancólico. Si se asocia al frío
saturnino encontramos un Capricornio sólido como
una roca: un ser rudo que se beneficia del dominio de los
sentimientos y la firmeza del carácter.
Se presentan dos tipos:
· El ambicioso:
naturaleza caracterizada por una áspera afirmación
del Yo al servicio de una voluntad de poder o de un orgullo
impregnado de necesidad del dominio. Arribista o ambicioso,
su libido posee una gran sed de elevación.
Existen posibilidades de que se alce a la cumbre por su
silenciosa y paciente obstinación, su previsión,
su larga premeditación, su lucidez, su voluntad bien
encauzada. También llega a ella a través de
un frío cálculo y habilidad diplomática.
· El desapegado:
su libido se desapega del mundo terrestre, de los deseos
y posesiones materiales. Humildad exagerada, un desinterés
excesivo, tormentos morales y escrúpulos dolorosos.
Control, racionalidad y desconfianza.
Corresponde a la décima casa del Zodiaco, la de la
autonomía y del éxito social. El Capricornio
puede llegar a sacrificar mucho de sí mismo (y de
los demás) con tal de satisfacer su propia ambición.
Para Capricornio, el pasado no puede estar presente, ya
que le obstaculizaría su caminar inexorable, que
debe conducirle a su meta, incluso si ésta está
llena de soledad.
En el plano de las relaciones sociales y afectivas la frialdad
de Capricornio puede crearle problemas. El control, la racionalidad
y la desconfianza dominan su vida afectiva.
Las grandes pasiones están absolutamente excluidas.
Sólo después de haber valorado todos los aspectos
de una relación sentimental, Capricornio se siente
preparado para tomar la gran decisión de unirse a
una persona, a quien proporcionará casi siempre estabilidad
y seguridad material, pero muy poco de sí mismo.
Ama la soledad y es indiferente a las comodidades, ya que
se contenta con poco, siendo a menudo un gran ahorrador.
El Capricornio realiza más cosas a partir de la segunda
mitad de su vida (y a menudo en la vejez) ya que su ascensión
es lenta pero segura.
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