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Mercurio,
regente del signo Géminis, se asocia con la adolescencia:
curiosidad, percepción intelectual, primeras experiencias
de relaciones sociales, disponibilidad y deseo de movimiento
continuo.
Géminis afronta las dificultades y los obstáculos
con rapidez y sentido del humor.
Es un ser nervioso, más ligero que una pluma y que
vive en el aire. Una persona rápida, de humor cambiante,
amante del movimiento. No puede estar quieta un momento
y necesita espacios abiertos.
Es, también, un ser ágil, hábil, adaptable,
comediante, camaleónico, que toca de todo un poco,
pícaro, malicioso y, en consecuencia, inestable.
El sentido crítico y la vivacidad mental le hacen
poco respetuoso de las tradiciones y convenciones sociales.
Afronta los cambios con una actitud libre de prejuicios
y una pizca de juvenil inconsciencia. La movilidad y los
intereses varios por los que se siente atraído pueden
ser la causa de cierta superficialidad o análisis
poco profundo de las cosas.
Sexualidad fría
pero curiosa
Géminis tiene, a menudo, un óptimo sentido
dialéctico que le permite entablar relaciones fáciles
e inmediatas a través de la palabra.
El aire es su elemento. Sienten, por tanto, la necesidad
de espacio en el que puedan moverse libremente, incluso
a nivel físico.
Atento a las modas, sobre todo a las de tipo intelectual,
sabe ir con los tiempos intentando no quedar nunca desfasado:
desde el último "best-seller" al espectáculo
del que todos hablan.
Los proyectos a largo plazo no están hechos para
Géminis. Se aburre mucho si tiene que concentrarse
en un único objetivo. Se entrega a una pluralidad
de intereses y trabajos al mismo tiempo.
Su inteligencia le lleva a ver las múltiples facetas
de la realidad. Se dan hábiles políticos u
óptimos diplomáticos.
La sexualidad es algo fría pero curiosa y fácilmente
estimulable por la novedad, por esto puede caer en la ambivalencia.
Hay dos tipos posibles:
El
tipo Cástor: de sensibilidad inestable.
A la búsqueda de emociones nuevas, al vagabundeo
afectivo, a la vida guiada por impulsos sucesivos. Pasiones
desordenadas y cambiantes. Ser antojadizo.
El tipo Pólux:
con una gran presencia de espíritu, viviendo y actuando
según su pensamiento, curioso, práctico, hábil,
oportunista, inventivo, irónico, sarcástico,
espiritual, de corazón reseco.
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