Alirio Díaz y los tres mejores años de su vida

Redacción por 
Jorge Briceño Carmona
 el 
Sáb, 28 Ago | 2021
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Una noche de julio, a principios del siglo XXI, y en el nocturnal cobijo de la yaracuyana y muy querida  ciudad de San Felipe,   tuve la feliz oportunidad de conversar con el Maestro Alirio Díaz, laureado guitarrista venezolano con fama mundial, quien fue invitado para prestigiar con su presencia un evento cultural de carácter internacional.   

En su sencillez provinciana –propia de todo hombre grande-, compartimos largo rato sobre su gran trayectoria en el campo de la música, pero lo que más me sorprendió fue el gran amor que profesa Alirio Díaz por la ciudad de Nuestra Señora de La Paz de Trujillo. 

-¡Trujillito mío!  Allí pasé tres años de gloria, tal vez los mejores años de mi vida”, dijo el maestro con sobrada nostalgia,  al proseguir la conversación y al percatarse de mi origen trujillano. El caroreño universal evocó a la ciudad como si fuera un hijo más (no dude en que se sintiera un hijo más) de la tierra de María Santísima. 

Nos habló el maestro del inolvidable Miranday, de la Alameda Ribas, de la Pensión  Sucre, de Pedro J. Torres, de Segundo Joaquín Delgado, y de su trabajo en la Imprenta Oficial del Estado Trujillo. 

Alirio Díaz recordó con nostalgia los momentos en la imprenta con José Armenio Núñez y Gilberto Quevedo Segnini, dos de los trujillanos que han hecho historia en el periodismo regional. 

Nos contó  el ilustre personaje que alternaba sus estudios musicales (fue alumno del Maestro  Laudelino Mejías) con el trabajo en la vieja imprenta, “donde había que fajarse para levantar los textos, pues ahora las nuevas promociones de escritores, periodistas y los propios trabajadores de imprentas, no tienen que sacrificarse tanto al momento de ver publicados sus trabajos”. 

Así las cosas, le reconocimos al Maestro que nos consideramos representantes de una generación puente,  que veníamos de una infancia donde todavía la cultura se movía fundamentalmente en el ámbito de la letra impresa en papel , y hoy en la madurez, nos encontramos en una era comunicacional acelerada, absolutamente nueva y de consecuencias todavía imprevisibles. 

Pero volviendo al tema que nos ocupa, Alirio Díaz grita a los cuatro vientos que en Trujillo pasó los tres años más felices de su vida; tres años de gloria, con los amigos, con los músicos, con sus compañeros de la imprenta, con Laudelino, con Pedro Torres, con Gilberto Quevedo, con José Ramón y Alberto Aranguren, y hasta con una novia que tuvo al pie de la Alameda Ribas, en las cercanías de la tradicional Tipografía “América” de “Rafaelito” Ruiz. 

Por labios de mi noble amigo Gilberto Quevedo Segnini – de muy grata recordación- y compañero del Maestro Alirio, me enteré que el célebre guitarrista llegó a Trujillo con una carta de recomendación dirigida a tres honorables caballeros residentes en la ciudad, a saber: Pedro J. Torres, Laudelino Mejías y Luis Beltrán Guerrero, ilustre intelectual larense que ocupaba un alto cargo, cuando ejercía la gobernación de Trujillo el Dr. Numa Quevedo. La misiva venía del puño y letra, nada más y nada menos que de don Cecilio (Chío) Zubillaga Perera, insigne periodista  y erudito caroreño. Alirio Díaz llegó a Trujillo a estudiar y a ganarse la vida, su sencilla vida; existencia que a lo largo del tiempo se acrisoló y se convirtió en ave mensajera de la venezolanidad hacia el mundo. 

La conversación con el maestro  Alirio Díaz, algunos amigos, lutieres y músicos descendientes del laureado músico yaracuyano Rafael Andrade, autor del famoso vals yaracuyano “Morir en Nacer”, se fue extinguiendo entre vinos, anécdotas y el croar de las ahora ornamentales ranas que circundan la no menos embrujadora “Posada Momentos”, de los fraternos amigos Aura Ovalles y Efraín Pérez, fallecido recientemete. 

-“Jamás olvidaré mis días en Trujillo”, nos dijo Alirio Díaz al despedirse. Eso, nos llenó de orgullo y nos recuerda que Trujillo siempre está en el alma de los hombres buenos y en los corazones puros. Don Alirio falleció en Roma, Italia el 5 de julio de 2016. 

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