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Deuda social

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La  Deuda Social es la obligación económica, moral y social que tiene el Estado contraída de pagar, satisfacer o reintegrar lo que le corresponde a los  venezolanos, del sistema de seguridad social. Pero no cumplen con los objetivos correspondientes. El logro de éstos, requiere de un cambio en el aparato gubernamental, para la buena conducción. El Estado como garante de la efectividad del derecho a la seguridad social, generó una enorme deuda, que se manifiesta en la cantidad de personas carentes de alimentos, medicamentos, condenados a medio vivir y/o a morir en la miseria y la pobreza.

El régimen quedó endeudado con el pueblo, a quien tanto engaña y vocifera. De verdad que son caradura, con una actitud propia de las personas que actúan con descaro y sin vergüenza.  Hablan de una supuesta “guerra económica”, pero controlaron casi toda la producción y distribución de alimentos. Sobran los casos de mala conducta sucedidos en ese tiempo, de comprobados hechos de corrupción.

Abundan los ejemplos del desastre que ha significado el manejo de las empresas expropiadas en manos del régimen. En este asunto, la corporación venezolana de alimentos, quien manipuló proyectos agrícolas y pecuarios, reportaron aprietos graves de escasez de insumos, retraso  en la asignación de recursos, déficit de maquinaria y aparatos que perjudicó el intento de siembra, y no logró la meta creada. Ahora: ¿Por qué hablamos de deuda social? Porque la seguridad social del régimen resultó un chasco, que no logró ningún elemento favorable para los venezolanos.

Todo se convirtió en un proyecto politiquero, mediante fórmulas asistencialistas que no resolvieron nada. Además, el principio del Bien Común, definido como un conjunto de condiciones favorables al desarrollo de la persona humana, fue pisoteado. De allí, la importancia de atender las víctimas de la crisis humanitaria, el respeto a la justicia social y a la Constitución, como elementos fundamentales para el cambio político en Venezuela.

El cambio tiene que producir un contexto  favorable y revelador de la voluntad política. Además, el compromiso sistemático lo tiene el Estado, destinado a compensar, pagar y sosegar las necesidades de la gente, pero no lo hizo.  Por otra parte, el humanismo restaura los valores, y es una alternativa social y política verdadera.

Hemos atravesado circunstancias difíciles que acabaron con la paz del país. En este cuadro debemos definir un horizonte claro y, transmitir un mensaje de fe y confianza. Tenemos que devolver la responsabilidad a la política, con la presencia de una extensión de nociones elementales y principios fundamentales, que deben estar unidos con el compromiso de la paz. De allí, la obligación política que tiene el nuevo Estado de satisfacer y remediar la deuda social.         

Mié, 28 Ago | 2019

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