Supera al suizo en dos sets en la final de Cincinnati

Djokovic vence a Federer y ya colecciona los nueve títulos de Masters 1.000

Redacción por 
Agencia
 el 
Dom, 19 Ago | 2018
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Novak Djokovic logró ayer en Cincinnati algo que parece difícil que alcance otro tenista de su generación. El serbio inscribió su nombre en el Masters 1.000 de Ohio, el único que le falta de los nueve torneos de la categoría que aparecen en el calendario desde 1990. A Roger Federer, su víctima, se le resisten Montecarlo y Roma, eventos que no ganará porque ni tan siquiera los juegas a sus 37 años recién cumplidos. En el caso de Rafael Nadal, a pesar de que es primero en el ranking de TMS con 33, no pudo conquistar Miami, Shangái y tampoco París-Bercy.

Djokovic, flamante campeón de Wimbledon, sumó su segundo entorchado de la temporada y demostró que lo ocurrido en la hierba londinense no fue fruto de la casualidad. A una semana del inicio del Open de Estados Unidos, último Grand Slam de la campaña, se presenta como la gran alternativa a Nadal, defensor de la corona y número 1 mundial. Nole, que preparó la gira norteamericana de pista dura en el Club Puente Romano de Marbella, al lado de Marian Vajda, ya es sexto de las listas ATP cuando antes del inicio de Roland Garros ocupa el vigésimo segundo lugar del escalafón.

El serbio siempre fue el gran y el único rival de Nadal y Federer. Les tiene ganado el cara a cara a ambos (27-25) y 24-22). El tirano de Belgrado, verdugo del helvético por 6-4 y 6-4, rompió el saque del suizo en el séptimo juego del primer set. Roger había encadenado 96 juegos ganados con su saque en el torneo. Pero Djokovic es el mejor restador del circuito y se aplicó en ello para levantar el título número 70 de su carrera. Dieron igual las cinco finales perdidas por Nole y las siete ganadas por su adversario. Cada vez que el punto se alargaba más de la cuenta caída del lado del campeón, seis años más joven.

El poseedor de 20 grandes tuvo la opción de entrar en el partido cuando rompió el saque a Djokovic en el segundo juego de la continuación. Roger podía adelantarse con un 0-3 pero no lo hizo porque inmediatamente después encajó la segunda rotura. Le condenaban la cantidad de errores no forzados, en parte porque hace tiempo que su táctica es jugar al todo o nada. El discípulo de Vajda, más fresco tanto física como mentalmente, supo aguardar su momento para propinar la estocada definitiva.

El próximo viernes se sortea el cuadro del Abierto estadounidense y Nadal se pide evitar a Djokovic hasta una hipotética final. Si caen por el mismo lado podrían medirse en los cuartos, algo que ni tan siquiera sería del gusto de la organización que quiere a los mejores en las últimas rondas. Ante las dudas que ofrece el regreso de Andy Murray, los tres de siempre ya están listos para otra batalla.

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