Alegría/ Lecciones de vida que nos trae Jesús

El significado de la Navidad

Redacción por 
Gabriel Montenegro
 el 
Lun, 24 Dic | 2018
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Los tiempos han cambiado mucho, pero existen cosas trascendentales que por muchos cambios y renovaciones que haya, no dejan de mantenerse, aún  con el paso del inexorable padre tiempo.  Una de estas razones en la época de Navidad,  uno de los momentos más emocionantes  del significado de la Cristiandad, el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, en los últimos tiempos, las fiestas navideñas han tomado un significado más comercial y menos religioso, perdiendo el verdadero sentido de su celebración.

 El nacimiento del Niño Jesús nos deja tres lecciones muy especiales: La primera de ella refiere la llegada del Mesías, el Salvador prometido (tal como estaba escrito)  por el Dios Altísimo y los mismos profetas, que habría de llegar para la redención de las naciones y la salvación del mundo, especialmente los pecadores, en franco camino a la santidad y a la vida eterna,  junto con ese Dios invisible pero maravilloso que nos creó a todos...

 La segunda lección es la de la humildad, a través de la cual el Dios Vivo, Omnipresente y Todopoderoso, nos muestra que siendo el Padre Creador de todas las cosas, quien pudo haber decidido que su hijo unigénito naciera en cuna de oro, le muestra al mundo que la gloria no la alcanzamos por lo material que podamos tener, sino por nuestra riqueza espiritual y a través de nuestra actuación y acciones como simples pero buenos ciudadanos. María y José representan ese canal especial a través del cual llegamos a la salvación encarnada sencillamente en un humilde niño, nacido también en un humilde pueblito.

 La tercera lección nos revela que cuando somos buenos, y obramos bien, creyendo firmemente en el Dios Único, la sombra oscura del pecado no nos puede dañar. María, la Inmaculada, la libre de todo pecado, fue escogida por Dios para ser la Madre del Salvador. José dudó en un principio porque no comprendía el significado de todo aquello, pero el mismo Dios Todopoderoso le aclaró la mente y le hizo comprender el hermoso y más que honroso papel que jugaría para la humanidad, pasando a ser parte fundamental de la Sagrada Familia.

 Jesús nace de una familia pobre y humilde, en un establo de animalitos domésticos,  antes que en una buena hostería, y nace de una mujer que ya tenía marido, antes que de una joven soltera y libre de ataduras. María simplemente era en ese momento la mujer más pura sobre la tierra, José el mejor de los hombres buenos y la pequeña aldea de Belén el rinconcito más santificado, destinado para tan grande milagro, sin dudas el más grande de la humanidad y el universo mismo.

La Navidad se celebra en toda parte del mundo aunque con costumbres y rituales diferentes, pero a estas diversas maneras de conmemorar la fecha nos une la celebración del nacimiento de Jesús hijo del Dios único.

En nuestros pueblos latinoamericanos y en la mayoría de las naciones, es muy común observar que  la época navideña es motivo de encuentros familiares, abundan los aguinaldos (regalos), sonrisas, abrazos, buenos deseos, el ambiente de fiesta en las calles, el compartir tragos , muchas veces con excesos no deseados. Tampoco  faltan los tradicionales cantos de  villancicos, parranda, gaitas. La infaltable hallaca para los venezolanos es motivo de singular trascendencia y a ello se agregan costumbres culinarias como lechón asado, pasteles en hoja, dulces. También se decora el Árbol de Navidad y se “monta” el emocionante Pesebre que por vez primera escenificó San Francisco de Asís y que se ha arraigado en el alma, vida y corazón de quienes nos preciamos de creyentes .

También en nuestro país la forma de celebrar la Navidad o Nochebuena, el 24 de diciembre, varía de una región a otra del país, pero en sentido general los cambios son muy pocos, porque en unas se montan fiestas de alegría y en otras la oración, el arrepentimiento y la reflexión son los fundamentos de este regocijo.

Como lo hemos referido en cuanto a los elementos complementarios, el Árbol de Navidad es un símbolo de uso universal, decorado con luces multicolores y su estrella luminosa, es considerado uno de los símbolos más hermosos y conocido de la Navidad. Así mismo, el pesebre que reproduce el Nacimiento del Niño Jesús, es quizás el elemento que nos identifica como fieles creyentes de la hermosa noche de Belén. Los estudiosos, además de los religiosos y teólogos han coincidido en señalar que este es quizás el momento de regocijo estelar más grande de la humanidad.

LO DICE LA HISTORIA

Según algunas leyendas y testimonios  recopilados a lo largo de los años,  se estima que  la celebración de Navidad surgió para contrarrestar las fiestas paganas que se celebraban en el mes de diciembre en Europa y parte de África.  El 25 de Diciembre era sagrado no sólo para los romanos, sino también para el pérsico cuya religión de “Mithraism” era uno de los rivales principales del cristianismo de aquella época.

La Iglesia católica sin embargo, quería cambiar los rituales de la fiesta de Saturnalia (fiestas dedicadas al dios Saturno) y los transfirió a la celebración de una Navidad Cristiana.

Es difícil precisar cuándo comenzó a celebrarse la Navidad tal cual la conocemos. Lo cierto es que las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando a lo largo de los siglos provienen de diferentes países y hoy en día la fuerza de la fe ha acrecentado la importancia de esta fecha tan especial e indescriptible.

Este tiempo es propicio para que los cristianos por medio del Adviento, fase previa a su nacimiento,  nos preparemos para recibir a Cristo, "luz del mundo" (Jn 8, 12) en nuestras almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo.

El espíritu de la Navidad para muchas personas es únicamente un estado de ánimo; pero para otras es el manto protector que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo, porque existe un misterio hermoso y especial que nos contagia a todos los creyentes.

Aunque muchas personas las consideran únicamente una forma de diversión, y estreno de ropa, de comer y beber, la realidad es que, sea cual sea el concepto que se tenga sobre la Navidad, es una oportunidad para reflexionar en familia y cada encuentro, fortaleciendo lazos fraternos de bien común y terminando con odios, rencores y enfrentamientos que solo nos dejan soledad, dolor y amargura.

Cada adorno, pieza musical y celebración navideñas, representan motivos para crear un ambiente de paz que nos encamine a un encuentro personal con Dios por medio de Jesús.

Debemos cultivar esta bella tradición navideña, sea cual sea nuestra forma de hacerlo, y luchar día a día porque la luz del Niño Jesús nazca en cada corazón de los miembros de la familia, de nuestros amigos y de todo ser viviente, nosotros, los animalitos, las plantas y toda obra de nuestro Dios Todopoderoso no tiene significado alguno sin la presencia del Niño Dios, el Verbo y la Palabra hechos carne para la salvación de todos. Qué otro significado puede haber, sino el de celebrar la hermosura de la vida y agradecer a Nuestro Salvador por permitirnos conocerle , para estar y vivir con él y nuestros seres amados.

 El gran poeta y humorista Aquiles Nazoa,  nos resume en la última estrofa de su “Retablillo de Navidad" el homenaje sincero y melancólico sobre la Nochebuena...

“Ya la Virgen tiende el manto
sobre la hierba olorosa
ya como delgada rosa
se dobla su cuerpo santo
y a través de un claro llanto
los ojos del buey la ven
llora el Niñito también
y la historia nos relata
que una estrella de hojalata
brilló esa noche en Belén.

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