Justicia rusa condena al líder opositor Alexei Navalny a más de tres años de prisión

Redacción por 
EFE
 el 
Mié, 03 Feb | 2021
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La Justicia rusa desactivó hoy la actividad política y las denuncias de corrupción del líder opositor Alexéi Navalny durante los próximos años, al enviarle después de haber sido envenenado a prisión por violar los términos de la libertad condicional en un antiguo caso penal.

«La pena suspendida (…) debe ser revertida y la condena de prisión debe ser cumplida efectivamente en una cárcel general» de seguridad media, leyó el fallo la juez Natalia Répnikova tras solo cuatro horas de vista judicial y dos de deliberaciones de la magistrada, que sustituyó a última hora a la titular del caso.

Casi tres años de prisión

La pena suspendida dictada en 2014 contra Navalny y que la juez convirtió en real hoy era de 3,5 años, pero la sentencia tendrá en cuenta los meses que el líder opositor ya pasó en arresto domiciliario por este caso, por lo que finalmente tendrá que cumplir 2 años y ocho meses de prisión, según su abogada Olga Mijáilova.

Navalny, que lleva ya 15 días en la prisión preventiva de Matrósskaya Tishiná, -tiempo que también se descontará de su condena-, dibujó un corazón sobre el cristal de la pecera en la que se encontraba y dijo a su esposa Yulia: «No te pongas triste, todo irá bien».

«Vamos a apelar, naturalmente (…)» dijo Mijáilova fuera del Tribunal Urbano de Moscú, a dónde se trasladó la vista desde la corte de distrito de Simónovski debido a la gran atención mediática y donde a lo largo de la jornada las fuerzas de seguridad detuvieron a unas 370 personas, que acudieron al lugar para apoyar a Navalny.

El equipo del líder opositor y activista anticorrupción de 44 años llamó inmediatamente a los seguidores de Navalny a protestar esta misma noche cerca del Kremlin contra el fallo, algo que las autoridades ya habían previsto porque cerraron todos los accesos y desplegaron un fuerte dispositivo policial.

El fallo supone desarmar durante casi tres años a Navalny, que quería aprovechar la indignación de muchos rusos por su envenenamiento, los casos de corrupción y la mala situación económica en el país para promover el voto en contra del partido del Kremlin en las elecciones legislativas de septiembre próximo.

Durante la vista, Navalny y sus abogados lucharon -en vano como ya era de suponer- con todas sus armas dialécticas para defender sus argumentos ante la juez, y el político opositor aprovechó para arremeter contra el presidente ruso, Vladímir Putin, al que acusa de haber ordenado su envenenamiento con Novichok en agosto de 2020.

Una vida que vale poco

Putin, «pasará a la historia como envenenador», dijo. «Sabéis, tuvimos a Alejandro (II) el Libertador y a Yaroslav el Sabio. Ahora tendremos a Vladímir el ‘Envenenador de Calzoncillos’. Así precisamente pasará a la historia», indicó con sorna.

Navalny aludía así a la confesión que arrancó en diciembre pasado a uno de los agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) que participó en la operación secreta para envenenarle y quien le dijo que el agente tóxico fue rociado en el interior de uno de sus calzoncillos.

«Mi vida vale tres centavos», añadió, y saludo a «toda la gente honesta que no tiene miedo a salir a las calles en todo el país», como hicieron decenas de miles de rusos el 23 y 31 de enero resistiendo la represión y las casi 10.000 detenciones en total.

En la sala varios diplomáticos siguieron la vista, lo que causó nerviosismo en el Kremlin y el Ministerio de Exteriores, que interpretaron su presencia no solo como una interferencia en los asuntos internos de un Estado soberano, sino también como un intento de presionar a la jueza.

La acusación no cede pese al envenenamiento

Y es que ha sido unánime la condena occidental al envenenamiento y posterior encarcelamiento de Navalny, al que el representante del Servicio Penitenciario de Rusia (SPF), Alexander Yermolin, acusó durante la vista de haber violado en siete ocasiones las condiciones de su libertad condicional y en más de 50 el orden público.

El opositor tenía que personarse ante el SPF dos veces al mes antes del vencimiento del período de libertad condicional el 30 de diciembre pasado, pero, Yermolin, apoyado por la fiscal, Yekaterina Frolova, alegó que Navalny, incluso antes de ser envenenado en agosto de 2020, no lo hizo en al menos seis ocasiones.

Tras ser envenenado en Siberia en agosto pasado, Navalny fue trasladado a Alemania, donde recibió tratamiento y donde, tras ser dado de alta el 23 de septiembre, también se sometió a fisioterapia.

El SPF argumentó que Navalny hubiera podido presentarse ante las autoridades cuando recibió el alta hospitalaria y aseguró que no pudo localizarle desde el 24 de septiembre, por lo que le incluyó en la lista de buscados a finales de diciembre.

«Usted dice que no sabe dónde estaba yo. El presidente (Putin) dijo que yo estaba en tratamiento. ¿Lo sabía?», preguntó Navalny a Yermolin.

Recordó además que, en cuanto pudo, contactó a sus abogados para informar a las autoridades de su dirección en Alemania y para transmitirles que se presentaría a su vuelta a Rusia.

El líder opositor regresó a su país el pasado 17 de enero, pero fue inmediatamente detenido en un aeropuerto moscovita. Al día siguiente fue enviado a prisión preventiva 30 días por este caso, en el que el Tribunal Europeo determinó en 2017 que la sentencia suspendida que se le impuso era «arbitraria y poco razonable».

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