Mamá de "Otoniel" oraba para que capturaran a su hijo

Redacción por 
 el 
Lun, 25 Oct | 2021
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La periodista Salud Hernández-Mora en 2015 entrevistó para El Mundo a Ana Celsa David, la madre de ‘Otoniel’, el capo que fue capturado este fin de semana por las autoridades nacionales. En esa entrevista dio una serie de detalles poco conocidos hasta ese momento del narco capturado.

“La mamá de ‘Otoniel’ Úsuga, el séptimo de sus nueve hijos, jefe supremo del cartel de ‘Los Urabeños’, por el que ofrecen cinco millones de dólares de recompensa, es una mujer reservada, amable, de pocas palabras”, señaló la periodista en su escrito.

La señora David respondió que  su hijo se 'torció' cuando se volvió un hombre de 18 años.

La mamá de ‘Otoniel’ en su momento reconoció que era “un sufrimiento muy grande” ser la madre del hombre más buscado de Colombia.

“Uno cría a los hijos ¿y cuándo va a querer que un hijo se vaya buscando la maldad? Uno no quiere siquiera que se vaya a tomar una cerveza, quiere que estén con uno en la casa trabajando. Y esos muchachos trabajaron, trabajaron, porque el papá los enseñó a trabajar. No era que eran bandoleritos que estaban por ahí buscando cositas para coger. Nosotros fuimos gente trabajadora toda la vida. Pregunten donde 'haigamos' vivido. Y esos muchachos fueron así también, pero entonces como habían esos grupos. Si no hubiera habido esos grupos, no estarían ahí metidos. Yo quisiera que se hubieran ido mejor con el Ejército a pagar servicio y a vivir por allá bien bueno, pero como cogieron para el monte, ya después para volver no los aceptan”, dijo.

En ese momento ella, sobre la suerte de su hijo, dijo que es mejor estar vivo que muerto. Y señaló que quisiera que "quisiera que mi hijo estuviera en la cárcel, estaría más seguro y se podría arrepentir e irse al cielo. Y no así, en carrera, eso es duro. Es que uno cuando se arrepiente ya vive pegado de Dios".

A la pregunta de si le pide a Dios que perdone a Otoniel, la mujer respondió: “Todos los santos días. Y no solo a él, sino a toda la gente. Hay que pedir es por todos, que todos somos iguales. Si no nos arrepentimos, vamos a la misma parte. Si nos arrepentimos, podemos ser el malo más malo que sea y Dios lo perdona, pero si no busca a Dios...”

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