Un joven admirable

Redacción por 
Jorge Briceño Carmona
 el 
Lun, 07 Dic | 2020
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Fotografías por 
Cortesia
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“Caminar tras las huellas del divino Maestro entraña siempre una decidida toma de posición por él. Es preciso comprometerse a seguirlo dondequiera que vaya (cf. Ap 14, 4). Sin embargo, en este camino los jóvenes saben que no están solos. Santa María Goretti y los numerosos adolescentes que a lo largo de los siglos han pagado con el martirio su adhesión al Evangelio están a su lado para infundir en su corazón la fuerza de permanecer firmes en la fidelidad. Así podrán ser los centinelas de una radiante mañana, iluminada por la esperanza. ¡La Virgen santísima, Reina de los mártires, interceda por ellos!» (San Juan Pablo II. Mensaje al Obispo de Albano en Italia con ocasión del centenario de la muerte de Santa María Goretti, 08-07-2002). 

He querido iniciar este homenaje a Jorge Daniel de Jesús Briceño Torrealba –a seis meses de su partida a la casa de nuestro Padre Celestial-,  con el claro mensaje de San Juan Pablo II hace 17 años ya, donde el recordado Sumo Pontífice hace un llamado a los jóvenes a mantenerse firmes en la fidelidad a Cristo asumiendo el compromiso  de ser los centinelas de una clara mañana como Santa María de Goretti , como Santo Domingo Savio, como Santa Teresita del Niño Jesús, como San José Sánchez del Río  y  más  cercanamente como el beato Carlo Acutis; jóvenes que su dedicación a Dios y su ejemplo tanto en la Iglesia católica como en la sociedad, atendieron el llamado del Divino Maestro y como San Ignacio de Loyola, adoptaron el lema “ En todo amar y servir”, que es como bien lo define el sacerdote jesuita Luis Ugalde, “ es una poderosísima palanca para transformar nuestra sociedad, en sus sentimientos interiores y en la política del bien común” (…)  

En su breve recorrido terrenal, Jorge Daniel de Jesús, formado en un hogar fervientemente católico cumplió, dentro de su sencillez, una misión que nos enorgullece, ya como católico comprometido, como ciudadano, como estudiante, como profesional, como amigo y, sobre todo como alma piadosa  siempre  dispuesta a tender la mano sin importar condición o distingo alguno. Esa virtud de Jorge Daniel es reconocida por todos quienes le conocieron y gozaron de su amista y afecto, no solo en su natal Trujillo, sino en Caracas y otros estados de Venezuela. En Caracas –en su corta estadía- encontró muy buenos amigos (Jorge tenía un don para hacer amigos y compenetrase con ellos); María Iginia, César, Natacha, José, Adalberto, Liliana,  Gerdel, Jesús, y tantos otros a quienes quiso entrañablemente.      

Se dedicó Jorge desde muy pequeño a amar a Dios, a su iglesia, a su familia, a su  tierra  a sus  amigos, a sus profesores y a toda la colectividad, sabiendo combinar su acción tanto en la pastoral juvenil, como en la dirigencia estudiantil, tanto media como universitaria . En ambos servicios dejó estela perdurable,  testimoniada el día de su partida, porque en vida animó, entusiasmó y avivó la llama en los de su generación y como ha dicho el papa Francisco, “El corazón de la Iglesia también está lleno de jóvenes santos, que entregaron su vida por Cristo, muchos de ellos hasta el martirio. Ellos fueron reflejos de Cristo joven que brillan para estimularnos y para sacarnos de la modorra”.  

Infinidad de veces, Jorge Daniel se desprendió de cosas materiales, para compartirlas con sus semejantes, en su mayoría con los que menos tenían. Su palabra sutil y orientadora atrajo muchos jóvenes para el servicio de Dios. 

Y junto a ese amor a Dios y a sus semejantes, Jorge Daniel amó a su tierra, a través de un apego acendrado, plasmado en sus poemas y en sus escritos sobre la ciudad que lo viera nacer hace ya 25 años.  

Su vocación por el periodismo, lo llevó en muy corto tiempo a descollar en ese apostolado, también de servicio, toda vez que comunicar también es servir, pues  “Todos los hijos de la Iglesia, de común acuerdo, tienen que procurar que los medios de comunicación social, sin ninguna demora y con el máximo empeño, se utilicen eficazmente en las múltiples obras de apostolado, según lo exijan las circunstancias de tiempo y lugar…” (Decreto  Inter Mirifica del papa Pablo VI Capitulo 2-13) 

Pues bien, este jovencito sencillo y admirable, comprometido con Dios y con su pueblo, abrazado de  la profesión de periodista supo dar uso a sus conocimientos también para continuar dando ejemplo de fe a través del maravilloso programa juvenil de la Iglesia Católica “Centinela 2.0” que tiene como finalidad “hacer uso de los medios de comunicación y las redes sociales para dar a conocer la acción misionera en manos de los jóvenes católicos venezolanos, evangelizar a través de las plataformas digitales y medios tradicionales, propagar la Buena Noticia y comunicar la esperanza del Evangelio”. Desde allí, junto al equipo nacional desarrolló un interesante trabajo de difusión de la Palabra de Dios, “renovando  el ardor espiritual y el vigor apostólico de la Iglesia”, como bien lo ha escrito el  papa  Francisco a todos los jóvenes cristianos en la Exhortación Apostólica Postsinodal Christus Vivit  y que sirvió como colofón  al Sínodo de los Jóvenes que se celebró en marzo del pasado año en el Vaticano. 

Jorge Daniel, también se interesó por la historia de su pueblo, por la poesía y por la escritura, dejando a través de manuscritos, acontecimientos de su ciudad origen, bellísimos poemas y,  además  reportajes en prensa y en medios digitales, evidenciando  el gran potencial escritural y diáfano de un gran intelectual. En otras palabras, Jorge plasmó otra forma de vivir su juventud. 

En la música, fue un muchacho destacado, comenzando desde muy niño en el sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, donde se inclinó por la percusión, pero como  músico al fin y al cabo, aprendió a ejecutar el cuatro, la guitarra y el piano. Formó parte de coros juveniles y fue fundador del grupo de rock “Loyola”, junto a otros destacados jóvenes nacidos en Trujillo y que hoy se distinguen  en otras latitudes. Allí están: Juan Andrés, Juan Pedro, Joed…   Jorgito fue un chamo siempre presto a cumplir con los compromisos adquiridos, desde tañer su guitarra en misa de catedral hasta en el páramo más recóndito del suelo trujillano. Caridad y fe, también marcaron su rumbo. 

Aun con la herida abierta producto de su partida, me he atrevido a escribir estas breves líneas sobre algunos trazos biográficos de este joven admirable, impregnado en mi alma y en la de su mamá Susana, en la  de Diana, en la  de toda la familia y, por qué no, de gran porción del pueblo trujillano, que observó en él un ciudadano ejemplar. Sé que Jorge Daniel de Jesús  está gozando del Reino de Dios, de la nueva Jerusalén, y con esa seguridad, me remito al libro de Job, 1-21  " El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor! Jorge Daniel de Jesús, hijo amado, sigue gozando pues del reino de nuestro Padre Eterno. 

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