Valera: Dinámica y Progresista (114)

Redacción por 
Jesús Matheus Linares
 el 
Mar, 04 Sep | 2018
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Al sur del Estado Trujillo, en la serranía que colinda con el estado Mérida, existe un bello pueblecito andino llamado Durí,  cuya característica principal es su profundo religiosidad mariana, cuya advocación de la Virgen María, la expresa a través de la Virgen del Rosario de Durí.

De acuerdo a su toponimia, es una comarca conformada por un páramo, una quebrada, una meseta, y una vega, y antes de la llegada de los españoles, sus habitantes pertenecían a la tribu de los Jajoes.  

Según la crónica, Don Jacinto fue su máximo representante para el año de 1687, establecido en el caserío de Jajó.  Por su parte, el general retirado y rotario Enerio González Médicci dice: que esta cordillera trujillana, nacen y se desarrollan numerosas nacientes de aguas, es una riqueza natural que llama; la “Madre de las Aguas”.

La advocación a la Virgen María del Rosario de Durí, es su gran orgullo, esta aparición de la Madre del hijo de Dios, se conmemora en el mes de octubre,  es una tradición católica que data desde hace más de cien años.

Quien vaya a Durí descubrirá que pareciese que el tiempo se haya detenido, y encontrará el gran arraigo de sus habitantes por la fe católica, la mayoría dedicada a las faenas agrícolas. La recordada Alicia Añez, para muchos “la loca Alicia”, era su fiel custodia. Siempre en Valera invitaba a las personas a visitar a la Virgencita de Durí.

El Dr. González Guedez, cuenta en su libro el origen de esta advocación de la siguiente forma: dice la tradición que cuando Juan de Maldonado, extendió sus linderos hasta tierra de los cuicas hoy Trujillo por el año 1559 aproximadamente. Una vez mediado el conflicto y solucionado se retiraron estos conquistadores. Encontrándose con el aborigen Tindisai, este le obsequió a Maldonado totumas y el conquistador una cruz.

Tindisai al legar al valle de Durí hizo una réplica clavándola en la loma, que por mucho tiempo se llamó la loma de la cruz.  Al tiempo retomo el nombre de la loma de Durí. Se prevé se este lugar sea uno de los primeros oratorios de Trujillo.

Con el tiempo se construyó una capilla de bareque y en parte el techo de paja. El celador, no dejo entrar a capilla a unos indígenas por andar descalzos. Estos se conformaron con rendirle tributo a la virgen arrodillados desde fuera. Cuando en una pared se fue formando una silueta de la virgen que con el tiempo se fue aclarando. Bastante tiempo transcurrió cuando el Obispo de Venezuela, Mariano Martí,  en año de 1777, visito Trujillo y llegó hasta Durí por la vía de Jajó y corroboró este hecho.

Dejó escrito él  en sus crónicas que de acuerdos, a unos habitantes, por medio del método oral, que la aparición, para esta época ya tenía unos cien años.  A ciencia cierta no sabe cuánto, es la edad de esta advocación en una aldea, que apenas contaba con pocas viviendas y que desde ese entonces, lo cierto es que es un lugar de peregrinación.

Si va al Estado Trujillo, busque la ruta hacia la Mesa de Esnujaque y allí llegará fácilmente a Durí, quedará encantado con el verdor de sus montañas y el agradable clima del páramo donde se confundirá con la neblina. Ese es el encanto que tiene Valera, rodeada de múltiples destinos que invitan a la paz y el regocijo.

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