Valera siglo XXI Bicentenaria

Redacción por 
Rafael Ángel Espinosa Aguaida
 el 
Mar, 31 Mar | 2020
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Al inicio de mi carrera de ingeniería, en el curso de Geología para Ingenieros, el examen final contenía la siguiente pregunta: Valera es una terraza fluvial, ¿Qué es una terraza fluvial? Si a lo lejos miramos el paisaje, observamos como los ríos Motatan, Momboy y Escuque han tallado al natural lo que en el lenguaje local llamaríamos la Mesa de Valera.  Los pobladores originarios del territorio de lo que es Trujillo hoy.  Pertenecieron a la raza timoto-cuicas cuyo principal asentamiento poblado estuvo ubicado en el actual Escuque. Al arribo de los conquistadores a nuestro territorio, bajo la jefatura del Capitán Diego Garcia de Paredes, se aplicó el modelo colonizador postulado en las Leyes de Indias. Se fundo la ciudad capital y se fue organizando la estructura urbana bajo   las ordenanzas decretadas por el Rey Felipe II en 1573.  La meseta valerana no fue intervenida en el periodo colonial.

La economía regional, el cruce de las vías de comercialización, la circunstancia histórica de principios de la revolución industrial en el siglo XVIII, la visión y voluntad de la propietaria de los terrenos Doña Mercedes Diaz de donar cien varas para que se fabricara la Iglesia y se fundara el pueblo, confirman la tendencia de la época de crear centros de consumo y servicios. Es así que el 15 de febrero de 1820, día en que fue suscrito por el Ilustrísimo Monseñor Rafael Lasso de la Vega, Obispo de Mérida, el auto que fijo los limites definitivos de la Parroquia de San Juan Bautista de Valera; se decreta por la municipalidad como día de su fundación. Los herederos de Mercedes Diaz encomendaron al Pbro. Dr. Manuel Fajardo y al Dr. Gabriel Briceño de la Torre, para delinear el pueblo, aplicando sin el protocolo colonial, el sistema sencillo y fácil de implantar, el damero del código urbanístico de Indias.

Desde tempranos tiempos, importantes actores visualizaron su futuro. Por su crecimiento Valera es elevada en Villa en 1860; y en 1871 a la categoría de ciudad. Valera ha registrado una alta tasa de crecimiento poblacional. Analistas de la ciudad observan una posición central, un nudo vial de primerísima importancia en el Estado Trujillo. Valera está situada en una posición excelente entre las tres regiones económicas de occidente. Un centro mercantil rodeado de tierra agrícola, pero no centro industrial. Estudios de Corpoandes destacan que, en el pasado intermedio, la base económica la representa el gasto público y el comercio y recomienda para el futuro, la necesidad de dinamizar una producción propia que haga posible un crecimiento sostenido y la expansión de su mercado de exportación; así como Inducir el sector privado de exportación. Pero como bien lo comenta su Cronista Juan D. Andrade, Valera no fue solo, un perseguidor de fines materiales, sino que fue siempre a través de la historia un vehículo de cultura.

Corre el Siglo XXI, el pasado 20 de febrero la ciudad arribo al Bicentenario de su fundación. Enfrenta viejos y nuevos desafíos. Una severa crisis de gobernanza sin una estrategia sostenible en el mediano y largo plazo; la planificación urbana que debe ser la guía para el control del crecimiento cuenta con un Plan Rector Urbano que data de 1984, solo como testigo del pasado. Los servicios públicos colapsados sin tomar las decisiones técnicas impostergables, sistema de transporte sin un modelo técnicamente configurado para dar servicio a la comunidad.  Venezuela suscribió el Acuerdo París 21, requiere que las nuevas inversiones se adopten bajo políticas enmarcadas en el Cambio Climático, como son las economías circulares para reutilizar aguas residuales regeneradas y desechos sólidos reciclables. Que decir del medio ambiente, la huella actual será un reclamo de las futuras generaciones. Informes especializados declaran deficiencias crónicas en el sistema de salud e índices alarmantes en la seguridad ciudadana. En el Siglo XX, Valera fue afectada por la gripe española y la pandemia fue controlada por la acción mancomunada de la ciudad; hoy en día una nueva pandemia, el CORVID-19, amenaza a sus habitantes y se requiere la acción solidaria de la sociedad civil para superar la crisis, implorando la misericordia de Dios.

 Las Naciones Unidas ha logrado conformar un compromiso a nivel mundial a través de instrumentos como los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Agenda Urbana. Valera Siglo XXI cuenta con los elementos básicos originales que hicieron posible la ciudad, pero debe diseñar un nuevo modelo mediante un Plan General de Desarrollo Urbanístico Sostenible, basado en un cuidadoso diseño entre la estructura tradicional de la ciudad y las nuevas infraestructuras que aportan las tecnologías de la información y el conocimiento (TIC). En los foros internacionales donde se analizan y planifican las políticas publicas para el desarrollo sustentable, se hace un especial énfasis en la necesidad de que los actores claves de la administración tengan la suficiente voluntad política con visión a largo plazo, cuenten con un programa real de inversiones de capital, promover y desarrollar una efectiva participación ciudadana, y estar al día en la tecnología y el desarrollo.  El ODS-11 está propuesto para la ciudad y se han diseñado metodologías como la “Smart City” (SC) que ocupa el pensamiento y la acción de tecnologías de la información y comunicación (TIC) para mejorar la calidad de vida y asegurar un desarrollo sostenible mediante la eficiencia económica, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social de la ciudad. Las nuevas técnicas de la SC, permite una gobernanza inteligente en democracia, una administración eficiente y transparente en la gestión de la ciudad, bajo la interacción en los ámbitos público y privado, y la decidida participación ciudadana en la solución de su crecimiento. Todos comprometidos con Valera Siglo XXI.

 

 

 

 

 

 

 

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